marya Jesús
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te agarré con fuerza, abrí mis piernas y me senté sobre ti. Sentí tu calor entre ellas y en alguna zona de mi piel desnuda. Me dejé llevar por la situación, el aire también estaba caliente.
Esa tibieza y el ritmo me atrapaban, cerré los ojos y los abrí en seguida; por un instante el horizonte fuiste tú.
Tus ecos roncos se oían y se oían y yo me apretaba contra ti con más fuerza. El ritmo me hacía vibrar, me poseía y el vértigo se manifestaba en mi estómago. Tenía la boca seca y pastosa y al ver aquel bar, no pude vencer la tentación; frené, me quité el casco, te dejé a la sombra de aquel árbol y fui a saciar mi sed.
Esa tibieza y el ritmo me atrapaban, cerré los ojos y los abrí en seguida; por un instante el horizonte fuiste tú.
Tus ecos roncos se oían y se oían y yo me apretaba contra ti con más fuerza. El ritmo me hacía vibrar, me poseía y el vértigo se manifestaba en mi estómago. Tenía la boca seca y pastosa y al ver aquel bar, no pude vencer la tentación; frené, me quité el casco, te dejé a la sombra de aquel árbol y fui a saciar mi sed.
Última edición:
::