Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Ocaso de capa
La casita amarilla,
la casita naranja;
en el amor, se pasea
una mano entre las nalgas.
La joven pareja,
camina en la tarde
junto a arrozales de estío,
y un sol se cae
sobre los glúteos albinos,
que acarician los dedos bronceados
del muchacho cetrino.
Ella blanca como la nieve
tiene el fin de la espalda;
él de olivo rupestre,
tan verde y maduro,
tan furo que escalda,
de roja que tiene la frente
cipote de cara.
Y ajenos,
la mano en la nalga,
la casita amarilla,
la casita naranja,
les sirven de cita
en el ocaso que es capa.
la casita naranja;
en el amor, se pasea
una mano entre las nalgas.
La joven pareja,
camina en la tarde
junto a arrozales de estío,
y un sol se cae
sobre los glúteos albinos,
que acarician los dedos bronceados
del muchacho cetrino.
Ella blanca como la nieve
tiene el fin de la espalda;
él de olivo rupestre,
tan verde y maduro,
tan furo que escalda,
de roja que tiene la frente
cipote de cara.
Y ajenos,
la mano en la nalga,
la casita amarilla,
la casita naranja,
les sirven de cita
en el ocaso que es capa.