Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
La noche para
creer explicar la vida,
suprimiendo el espíritu
de los temores infantiles,
momento de la
duda en un
sitio marchito,
donde no
tendría pensamientos.
Cierro los parpados
sobre la alfombra
de la civilización,
en las manos
los traumas,
no es un lugar
para nadie,
es una cáscara
sangrienta
y estoy cansado.
Deben ayudar
a conocerme,
es mi vida,
y desde la distancia
veo así mismo
la infancia alejada
de los años felices,
tiempo en los cuales
el olor de la miel
era el bálsamo.
Las grandes
casas cerradas
con jardines
de tonos opacos,
de melancolía muerta,
en el pedido tranquilo
de mi sepultura.
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