Si yo tuviera un hijo

BEATRIZ OJEDA

Poeta adicto al portal




Si yo tuviera un hijo… ¡Ay madre! Si lo tuviera.



Colmaría con mis besos sus mejillas de cristal,



y pondría una paloma que acunara sus ensueños.





Mira madre que se escapa, la primavera del alma



y las semillas no crecen, cuando la tierra se ha ajado.



Me han secado las mañanas las miserias de tus llantos



y corro por la campiña gritando por los mil santos.





Mil santos y sus mil ángeles, recorren la vieja sierra



para encontrar a mi niño que se esconde entre la hierba.



La madrina de los bosques dice que allí no hay niñeras



y que se busque en la tierra, la semilla que me espera.





Hay mozos que no han tenido ninguna mujer dispuesta,



a buscar la propia especie, para trascender la puerta,



puerta de fin de la fiesta en la pasada del tiempo.





No confío en tus palabras; soy una mujer famélica



y cruzo la línea blanca que la virgen me decreta.



“Si te doy una paloma para tener en tu seno



seguro que tus entrañas, engendrarán un ser nuevo”.





Ay! Madre que ya lo he visto, al hombre que ha de ser bueno,



para engendrar a mi niño… es noche de luna llena.





¡Virgen de la llama eterna!



Pon un rayito de vida en mis entrañas ya yertas,



no quiero morir sin risas, sin pañal y sin promesa.



Quiero tener en mis brazos una ternura de fresa



y poder cantar mi risa en la noche de mi entrega.





Ay madre! que ya lo tengo, a mi niño en la cintura



y se me vuelve pesado caminar por la pradera.





¡Qué importa si me lastiman las lenguas del pueblo pobre!



Soy una madre soltera, pero tengo mi buen brote.



Mi vida tiene una historia en el libro del futuro



y cuando llegue la hora de partir hacia las nubes,



habrá una rosa escarlata, en mi tumba agradecida.
 
Si yo tuviera un hijo… ¡Ay madre! Si lo tuviera.



Colmaría con mis besos sus mejillas de cristal,



y pondría una paloma que acunara sus ensueños.





Mira madre que se escapa, la primavera del alma



y las semillas no crecen, cuando la tierra se ha ajado.



Me han secado las mañanas las miserias de tus llantos



y corro por la campiña gritando por los mil santos.





Mil santos y sus mil ángeles, recorren la vieja sierra



para encontrar a mi niño que se esconde entre la hierba.



La madrina de los bosques dice que allí no hay niñeras



y que se busque en la tierra, la semilla que me espera.





Hay mozos que no han tenido ninguna mujer dispuesta,



a buscar la propia especie, para trascender la puerta,



puerta de fin de la fiesta en la pasada del tiempo.





No confío en tus palabras; soy una mujer famélica



y cruzo la línea blanca que la virgen me decreta.



“Si te doy una paloma para tener en tu seno



seguro que tus entrañas, engendrarán un ser nuevo”.





Ay! Madre que ya lo he visto, al hombre que ha de ser bueno,



para engendrar a mi niño… es noche de luna llena.





¡Virgen de la llama eterna!



Pon un rayito de vida en mis entrañas ya yertas,



no quiero morir sin risas, sin pañal y sin promesa.



Quiero tener en mis brazos una ternura de fresa



y poder cantar mi risa en la noche de mi entrega.





Ay madre! que ya lo tengo, a mi niño en la cintura



y se me vuelve pesado caminar por la pradera.





¡Qué importa si me lastiman las lenguas del pueblo pobre!



Soy una madre soltera, pero tengo mi buen brote.



Mi vida tiene una historia en el libro del futuro



y cuando llegue la hora de partir hacia las nubes,




habrá una rosa escarlata, en mi tumba agradecida.




Precioso poema querida Beatriz, ser madre soltera no es delito ni pecado, porque ser madre es una bendición divina que se recibe con gozo.
Me encantó leerte.
Estrellas y besos
 
Una súplica convergiendo en una realidad que se pasea a diario...Y ser madre no admite distingos...Tu poema de hermosas imágenes, muy melancólicas nos llevan por los andenes del sentimiento de aquellas que concibieron a sus frutos en otras condiciones...Beatriz que bueno leerte después de tanto tiempo, pues fue un encuentro hermoso con tus letras...Siempre es un gusto...

Besitos inmensos...

Camelia
 




Si yo tuviera un hijo… ¡Ay madre! Si lo tuviera.



Colmaría con mis besos sus mejillas de cristal,



y pondría una paloma que acunara sus ensueños.





Mira madre que se escapa, la primavera del alma



y las semillas no crecen, cuando la tierra se ha ajado.



Me han secado las mañanas las miserias de tus llantos



y corro por la campiña gritando por los mil santos.





Mil santos y sus mil ángeles, recorren la vieja sierra



para encontrar a mi niño que se esconde entre la hierba.



La madrina de los bosques dice que allí no hay niñeras



y que se busque en la tierra, la semilla que me espera.





Hay mozos que no han tenido ninguna mujer dispuesta,



a buscar la propia especie, para trascender la puerta,



puerta de fin de la fiesta en la pasada del tiempo.





No confío en tus palabras; soy una mujer famélica



y cruzo la línea blanca que la virgen me decreta.



“Si te doy una paloma para tener en tu seno



seguro que tus entrañas, engendrarán un ser nuevo”.





Ay! Madre que ya lo he visto, al hombre que ha de ser bueno,



para engendrar a mi niño… es noche de luna llena.





¡Virgen de la llama eterna!



Pon un rayito de vida en mis entrañas ya yertas,



no quiero morir sin risas, sin pañal y sin promesa.



Quiero tener en mis brazos una ternura de fresa



y poder cantar mi risa en la noche de mi entrega.





Ay madre! que ya lo tengo, a mi niño en la cintura



y se me vuelve pesado caminar por la pradera.





¡Qué importa si me lastiman las lenguas del pueblo pobre!



Soy una madre soltera, pero tengo mi buen brote.



Mi vida tiene una historia en el libro del futuro



y cuando llegue la hora de partir hacia las nubes,



habrá una rosa escarlata, en mi tumba agradecida.




Uno de los poemas màs bonitos que he leìdo hoy, ser madre es una bendiciòn y verlo crecer una alegrìa constante.

Un gusto recorrer tus letras.

Cordiales saludos
 
¡Hermosoooooooooooooooooooo!
Una montaña poética que merece aplausos durante un siglo.
Te alcanzo estrellas a la excelencia temática. Todo un gran tema, que no puede soslayarse, escrito con perfección, candor y encanto sublime.

Te regalo ésta:

MANCER

Si tuviera un hijo, cómo lo amaría
capullo de carne de mi desventura,
donde volcaría toda mi ternura,
donde bebería toda mi poesía.


Con su alba inocencia purificaría
mi carne de venta la dulce criatura;
sería en mi senda áspera y oscura
lámpara de ensueño, faro de alegría.


Y si algún canalla mañana dijera
para escarnecerlo: ¡Eres un mancer!
Yo le enseñaría que santa o ramera
la que engendra un hijo no es más que mujer!


Clara Beter.

Con amor,
Eduardo.
 
¡hermosoooooooooooooooooooo!
Una montaña poética que merece aplausos durante un siglo.
Te alcanzo estrellas a la excelencia temática. Todo un gran tema, que no puede soslayarse, escrito con perfección, candor y encanto sublime.

Te regalo ésta:

mancer

si tuviera un hijo, cómo lo amaría
capullo de carne de mi desventura,
donde volcaría toda mi ternura,
donde bebería toda mi poesía.


con su alba inocencia purificaría
mi carne de venta la dulce criatura;
sería en mi senda áspera y oscura
lámpara de ensueño, faro de alegría.


y si algún canalla mañana dijera
para escarnecerlo: ¡eres un mancer!
Yo le enseñaría que santa o ramera
la que engendra un hijo no es más que mujer!


clara beter.

con amor,
eduardo.

muchas gracias querido amigo por el comentario y por el regalo!!!!!!!
Bellisimo!
Mil besos de luz
beatriz
 




Si yo tuviera un hijo… ¡Ay madre! Si lo tuviera.



Colmaría con mis besos sus mejillas de cristal,



y pondría una paloma que acunara sus ensueños.





Mira madre que se escapa, la primavera del alma



y las semillas no crecen, cuando la tierra se ha ajado.



Me han secado las mañanas las miserias de tus llantos



y corro por la campiña gritando por los mil santos.





Mil santos y sus mil ángeles, recorren la vieja sierra



para encontrar a mi niño que se esconde entre la hierba.



La madrina de los bosques dice que allí no hay niñeras



y que se busque en la tierra, la semilla que me espera.





Hay mozos que no han tenido ninguna mujer dispuesta,



a buscar la propia especie, para trascender la puerta,



puerta de fin de la fiesta en la pasada del tiempo.





No confío en tus palabras; soy una mujer famélica



y cruzo la línea blanca que la virgen me decreta.



“Si te doy una paloma para tener en tu seno



seguro que tus entrañas, engendrarán un ser nuevo”.





Ay! Madre que ya lo he visto, al hombre que ha de ser bueno,



para engendrar a mi niño… es noche de luna llena.





¡Virgen de la llama eterna!



Pon un rayito de vida en mis entrañas ya yertas,



no quiero morir sin risas, sin pañal y sin promesa.



Quiero tener en mis brazos una ternura de fresa



y poder cantar mi risa en la noche de mi entrega.





Ay madre! que ya lo tengo, a mi niño en la cintura



y se me vuelve pesado caminar por la pradera.





¡Qué importa si me lastiman las lenguas del pueblo pobre!



Soy una madre soltera, pero tengo mi buen brote.



Mi vida tiene una historia en el libro del futuro



y cuando llegue la hora de partir hacia las nubes,



habrá una rosa escarlata, en mi tumba agradecida.

Hola, ah, moviste mis fibras maternales con tus versos, ser madre es una gran bendición, es algo realmente sublime. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
waooo que bello,ser madre es una bendicion,yo mas que nadie te entiendo cariñito para ti gaviotica
 

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