Casi me amabas. Te faltó tan poco
para verter la edad temprana,
la implacable medida de una fuente
recién abierta por los temporales.
No era propicio el tiempo,
los planetas no fueron favorables
ni la tragedia griega repetida
ahora en las ciudades. Nos faltó
un verso en el poema
o un pacto acorralado por la sal
de todas las mareas de tu pelo
que interpusiera su poder eléctrico,
su desacato al orden de la orilla
entre la médula del mar -yo mismo-
y una mirada quieta al horizonte
-la tuya, amor, la tuya- en el que espero.
para verter la edad temprana,
la implacable medida de una fuente
recién abierta por los temporales.
No era propicio el tiempo,
los planetas no fueron favorables
ni la tragedia griega repetida
ahora en las ciudades. Nos faltó
un verso en el poema
o un pacto acorralado por la sal
de todas las mareas de tu pelo
que interpusiera su poder eléctrico,
su desacato al orden de la orilla
entre la médula del mar -yo mismo-
y una mirada quieta al horizonte
-la tuya, amor, la tuya- en el que espero.