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El árbol, las hojas y una amistad Celosas las hojas de la rigidez de aquel árbol Y de la fuerza con que se amarra a sus raíces. Celoso el árbol de las hojas y sus matices, De la forma en que vuelan y caen a salvo. Allá arriba se ven las hojas de sus colores, narcisas, Mas sollozan cuando al bajar a saludar, las pisan. ¿Y quién pisa al árbol caído, Al verlo aún tan serio y fornido? El árbol levanta a las hojas y llena el cielo de color, Mas si caen pierde, con ellas, su esplendor. ¿Pero qué mayor esplendor que él cubriéndonos con sus desnudos brazos, Ese sentir que la naturaleza nos tiene en su regazo? Y como vemos, estos personajes se complementan, Las hojas de color alegría al árbol de gloria alimentan. Y aunque muchos al ver al árbol sin sus hojas lo subestimen, Éste ha crecido bajo unas bases que no permiten que nada lo lastime.
El árbol, las hojas y una amistad Celosas las hojas de la rigidez de aquel árbol Y de la fuerza con que se amarra a sus raíces. Celoso el árbol de las hojas y sus matices, De la forma en que vuelan y caen a salvo. Allá arriba se ven las hojas de sus colores, narcisas, Mas sollozan cuando al bajar a saludar, las pisan. ¿Y quién pisa al árbol caído, Al verlo aún tan serio y fornido? El árbol levanta a las hojas y llena el cielo de color, Mas si caen pierde, con ellas, su esplendor. ¿Pero qué mayor esplendor que él cubriéndonos con sus desnudos brazos, Ese sentir que la naturaleza nos tiene en su regazo? Y como vemos, estos personajes se complementan, Las hojas de color alegría al árbol de gloria alimentan. Y aunque muchos al ver al árbol sin sus hojas lo subestimen, Éste ha crecido bajo unas bases que no permiten que nada lo lastime.
Este poema se lo escribi a mi mejor amiga en su cumpleaños y como explicación de éste también le escribí:
"Y ahora usted señorita quinceañera, se preguntará que tiene que ver este poema con nuestra amistad.
En este caso el árbol vendría siendo nuestra amistad, que ha crecido con unas bases fuertes como la confianza, la sinceridad, el entendimiento, decirnos la verdad sin criticarnos (y sin embargo, pues a veces necesitamos, sobre todo yo, una buena sacudida para poner los pies en la tierra) y el apoyo y soporte incondicional cuando una de las dos estamos mal o necesitamos una mano, incluso un hombro para llorar. Las hojas son todos esos detallitos, regalitos, brindadas de desayuno, o incluso ese ratote explicando un tema para que alguna de las dos lo entienda.
Y es que nuestro árbol está formado por todas esas cosas hermosas que nadie nos puede quitar y que, de vez en cuando podemos disfrutar de todos esos detallitos que nos hacen recordar que yo sigo ahí contigo y tu sigues ahí conmigo, esas pequeñas cosas que nos hacen sonreír y recordar a aquel árbol en donde se encuentra nuestra amistad verdadera e imperecedera.
Y es que si existieran solo hojas en nuestra amistad, sería algo muy nulo, muy interesado y no tendrían ninguna de las cosas indispensables y perfectas del árbol.
En cambio, el árbol no depende de las hojas para existir, pues tiene sus bases bien puestas. Aunque a veces peleamos o nos picamos eso es algún problema con las raíces del árbol (nada Martha esa fuiste tú con tus amarguras…ja ja ¡nah!, mentira) pero eso lo iremos arreglando con unas buenas bases antisísmicas (llenas de amor, comprensión, apoyo… que permitan que aunque nos agarre un terremoto 9.8 (ja ja, tremenda pelea vale), lo superemos y tengamos bajo control todo.
Sin más nada que acotar te quisiera desear…
¡EL MEJOR CUMPLEAÑOS DE TU VIDA!
(Pues 15 no se cumple dos veces, ni 14, ni 13, ni 12 =D, así que DISFRÚTALOS)."