AL CABALLERO DE LA ORDEN DE LOS ALEJANDRINOS
Enhebrando palabras tus dedos no descansan
bordando las ideas sin pausa ni cansancio
no queda el pensamiento atrasado ni rancio,
en el papel vertidos tus versos se remansan.
bordando las ideas sin pausa ni cansancio
no queda el pensamiento atrasado ni rancio,
en el papel vertidos tus versos se remansan.
Te leo musitando tus palabras mis labios
que sienten el placer de la suave cadencia
con ritmo sostenido que muestra la excelencia
del poema amoroso con sus consejos sabios.
que sienten el placer de la suave cadencia
con ritmo sostenido que muestra la excelencia
del poema amoroso con sus consejos sabios.
Enredas, desenredas y enredas nuevamente
multiplicando el eco el sonsonete esclavo
que suena en las planicies cantando disciplente.
multiplicando el eco el sonsonete esclavo
que suena en las planicies cantando disciplente.
Creando te recreas, clavas clavo tras clavo
el verso construyendo sin dudas, firmemente.
Por ello te mereces un estruendoso ¡Bravo!
el verso construyendo sin dudas, firmemente.
Por ello te mereces un estruendoso ¡Bravo!
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