David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Realzo la belleza de estropajo
y no tengo vergüenza de alabarte,
tendrás que poco a poco acostumbrarte
a esa cara que tienes de gargajo
Ese aliento, que hiede a puro ajo,
gasea a aquél que quiere ir a besarte,
algún loco quizá, por desearte,
¿alguien podrá caer algo más bajo?
La belleza la tienes, pero ausente,
disminuida en verdad por ese morro
bigotudo, cortante y prominente.
Hacia otro lado, si te encuentro, corro,
ya entiendo a aquél que por tenerte enfrente
pidió, gritó, aulló, chilló socorro.
y no tengo vergüenza de alabarte,
tendrás que poco a poco acostumbrarte
a esa cara que tienes de gargajo
Ese aliento, que hiede a puro ajo,
gasea a aquél que quiere ir a besarte,
algún loco quizá, por desearte,
¿alguien podrá caer algo más bajo?
La belleza la tienes, pero ausente,
disminuida en verdad por ese morro
bigotudo, cortante y prominente.
Hacia otro lado, si te encuentro, corro,
ya entiendo a aquél que por tenerte enfrente
pidió, gritó, aulló, chilló socorro.
:Espero que no!