Viendo el baile de las nubes sobre sus rosas
el jardinero perdió la magia de quererlas
y embrujado por los destellos celestiales
las arrancó de su centro de vida
porque perdió la cordura
y firmó su renuncia con lágrimas aceptando su locura.
y sin despegarse de la única y preferida flor marchita
le entrego su razón.
loco corazón
interminable sensación
implacable olvido
se acabo en raciónes
tus temibles pasiones
Existen para el corazón
lo que no existen a los ojos
y sienten en las emociones
lo que no entienden las razones