David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Luna de los deseos, de la ausencia,
que el Céfalo desnudo no transporte
tu bello rostro níveo a su Norte,
exijo que te quedes en la ciencia.
Bajo tu manto, terco en mi demencia
y en mi demencia terco, con el porte
de tu luz atenuada por el corte
de la sombras tendré por fin, su esencia.
La esencia dulce, luna destilada,
cogeré de los frutos que el rocío
dejó en las alboradas de mi amada.
El Sol no vestirá su luz, y mío
será el donoso cuerpo, la morada
de la bella mujer por quien porfío.
que el Céfalo desnudo no transporte
tu bello rostro níveo a su Norte,
exijo que te quedes en la ciencia.
Bajo tu manto, terco en mi demencia
y en mi demencia terco, con el porte
de tu luz atenuada por el corte
de la sombras tendré por fin, su esencia.
La esencia dulce, luna destilada,
cogeré de los frutos que el rocío
dejó en las alboradas de mi amada.
El Sol no vestirá su luz, y mío
será el donoso cuerpo, la morada
de la bella mujer por quien porfío.
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