aniksun
Poeta adicto al portal
Acaricia mi corazón que, tibio de amor,
sucumbe a los reflejos
que encandilan su sentido;
amamanta los recuerdos, vividos y no vividos,
y la esquirla de hojarasca
que retuerce su credo
en pos del tenue latido.
Bésame cielo mío
como la primera vez,
con la suavidad del miedo,
con la fuerza del no querer
del no ser visto,
con la virginidad de quien se quiere fiel
en los amores que van y vienen
sin importar los ojos que te pueden herir,
con el desparpajo de las lenguas
que hablan y hablan sin saber
que dos amores se aman
en silencio y con fe.
Búscame en la otra orilla,
allí te esperaré
con los ojos enamorados
y con las manos tendidas;
así te abrazaré.
sucumbe a los reflejos
que encandilan su sentido;
amamanta los recuerdos, vividos y no vividos,
y la esquirla de hojarasca
que retuerce su credo
en pos del tenue latido.
Bésame cielo mío
como la primera vez,
con la suavidad del miedo,
con la fuerza del no querer
del no ser visto,
con la virginidad de quien se quiere fiel
en los amores que van y vienen
sin importar los ojos que te pueden herir,
con el desparpajo de las lenguas
que hablan y hablan sin saber
que dos amores se aman
en silencio y con fe.
Búscame en la otra orilla,
allí te esperaré
con los ojos enamorados
y con las manos tendidas;
así te abrazaré.
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