David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
A todos esos reyes, que en su mesa
tienen langostas y su pueblo ganas
de comer algo. A los que en las mañanas
holgan, y el pobre de labrar no cesa.
Al hijo de esos reyes, que le pesa
dinero mientras a otro las besanas.
mientras trabaja tierras con las canas
un anciano, a un igual no le interesa.
Es despreciarlos el cruzar los brazos,
es despreciar a aquellos jornaleros
aguantar de los grandes sus sablazos.
Que niños sean jóvenes aperos,
existen todavía viejos trazos
de huesos que un Miguel llamó yunteros.
tienen langostas y su pueblo ganas
de comer algo. A los que en las mañanas
holgan, y el pobre de labrar no cesa.
Al hijo de esos reyes, que le pesa
dinero mientras a otro las besanas.
mientras trabaja tierras con las canas
un anciano, a un igual no le interesa.
Es despreciarlos el cruzar los brazos,
es despreciar a aquellos jornaleros
aguantar de los grandes sus sablazos.
Que niños sean jóvenes aperos,
existen todavía viejos trazos
de huesos que un Miguel llamó yunteros.
Última edición: