
Escuchaba del viejo árbol
todo el furor y reclamo
hecho en el silencio de su vida
mientras que todo agoniza.
La evidencia de su deceso
está dolorosamente expuesta
en cada hoja al viento
y en su mustia cresta.
Ya no canta mi roble viejo
ni lleva su romance al viento.
No sombrea los andurriales
pues escasea de bondades.
La vida se retrae, se comprime
en un intento por ser escuchada
Y lo que aún más nos deprime
es que no escuchamos nada.
Mi árbol se muere
y con él nuestro destino
¡Que nadie lo toque siquiera!
Hoy, solo brindo conmigo.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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