David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
O eres cornudo por tener espanto,
o el espanto lo tienes por los cuernos;
o como Dios subiste a los infiernos,
o cual Satán bajaste en tu quebranto.
Con razón son tus lloros siempre canto
cual un demonio astado en los avernos,
en un segundo puesto sempiterno
con la desgracia aumentarás tu llanto.
Será la causa la fatal pereza
en la cama, quizá, de los supuestos,
o la sobra y carencia de belleza.
Pues te afrentan aquéllos, ésos, éstos,
y en vez de pelo tienes la cabeza
como una cabra de los cuernos puestos.
o el espanto lo tienes por los cuernos;
o como Dios subiste a los infiernos,
o cual Satán bajaste en tu quebranto.
Con razón son tus lloros siempre canto
cual un demonio astado en los avernos,
en un segundo puesto sempiterno
con la desgracia aumentarás tu llanto.
Será la causa la fatal pereza
en la cama, quizá, de los supuestos,
o la sobra y carencia de belleza.
Pues te afrentan aquéllos, ésos, éstos,
y en vez de pelo tienes la cabeza
como una cabra de los cuernos puestos.