Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Son las noches. El desconsuelo. El sueño adormecido.
Son estos días llenos de melancolía
de recuerdos muriendo en las esquinas.
Son las calles vacías. El otoño. El silencio.
Son las manos vencidas
cansadas de no alcanzarte.
Son los labios. El beso. El olor de la voz.
Son las apagadas palabras
que ya no quieren ni nombrarme.
Son los olvidos. Los finales. Las puertas cerradas.
Son las horas eternas
padeciendo en la nada.
Son los olores. Los ojos tristes. Las risas en la mirada.
Son los abrazos infinitos
sin poder abrazarlos juntos.
Son el frío. Las ventanas abiertas. Las lunas rotas.
Son los versos al aire
que nunca dijimos.
Son los adioses. Las camas impares. Las almohadas llenas de lágrimas.
Son ya no sé cuántas noches
acariciando el amor vacío.
Son las despedidas. Las estrellas muertas. Los inviernos en tu piel.
Son las ganas de olvidar
los días que ya nos olvidaron.
Son los nosotros. Lo que somos. Lo que soy yo todavía.
Son este somos ya sin nosotros
lo que desangra mi huida.
Son las mañanas. Los amaneceres tristes. El sueño renovado.
Son la esperanza inventada
la de despertar a tu lado
Son las ilusiones. Las ganas. El amor que no cede.
Son estos días llenos de melancolía
de recuerdos muriendo en las esquinas.
Son las calles vacías. El otoño. El silencio.
Son las manos vencidas
cansadas de no alcanzarte.
Son los labios. El beso. El olor de la voz.
Son las apagadas palabras
que ya no quieren ni nombrarme.
Son los olvidos. Los finales. Las puertas cerradas.
Son las horas eternas
padeciendo en la nada.
Son los olores. Los ojos tristes. Las risas en la mirada.
Son los abrazos infinitos
sin poder abrazarlos juntos.
Son el frío. Las ventanas abiertas. Las lunas rotas.
Son los versos al aire
que nunca dijimos.
Son los adioses. Las camas impares. Las almohadas llenas de lágrimas.
Son ya no sé cuántas noches
acariciando el amor vacío.
Son las despedidas. Las estrellas muertas. Los inviernos en tu piel.
Son las ganas de olvidar
los días que ya nos olvidaron.
Son los nosotros. Lo que somos. Lo que soy yo todavía.
Son este somos ya sin nosotros
lo que desangra mi huida.
Son las mañanas. Los amaneceres tristes. El sueño renovado.
Son la esperanza inventada
la de despertar a tu lado
Son las ilusiones. Las ganas. El amor que no cede.