Gabriela Trocoso
Poeta recién llegado
A veces un creciente vació
se apodera de mi esencia.
Dejando solo restos indefinidos,
de ensueños anhelados por el alma.
A veces la contrariedad
deambula sobre mi razón;
coexistiendo una confusa sed
de saciar añejos desasosiegos.
El desconcierto se despliega
en horas de oscuras noches,
cargadas de agujas empedradas,
sobre relojes difuntos e inertes.
Parece haberse oscurecido y desvanecido
todo sentido de la existencia de mi alma.
Y aquellos sueños perpetuados y anhelados,
reposan de ahora en más, sobre mi joven tumba.
se apodera de mi esencia.
Dejando solo restos indefinidos,
de ensueños anhelados por el alma.
A veces la contrariedad
deambula sobre mi razón;
coexistiendo una confusa sed
de saciar añejos desasosiegos.
El desconcierto se despliega
en horas de oscuras noches,
cargadas de agujas empedradas,
sobre relojes difuntos e inertes.
Parece haberse oscurecido y desvanecido
todo sentido de la existencia de mi alma.
Y aquellos sueños perpetuados y anhelados,
reposan de ahora en más, sobre mi joven tumba.