Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy recuerdo una paz
como nunca he vuelto a sentir.
Yo dormía en una cueva de ositos.
La serenata de las estrellas me despertó,
el reloj de Catedral sonaba una hora inescrutable.
En otra cama, mi padre y mi madre
soñaban que descendían del tren en la estación del futuro.
Emergí del sueño como Poseidón de la aguas,
por una ventana del tiempo mire al patio,
huérfano de niños;
el mundo parecía el “Mare Tranquillitâtis”,
tanto que ni el viento osaba moverse,
y los grillos callaron para oír la canción del silencio.
Contagiando mi espíritu,
sentí rezumar una serenidad que no ha vuelto,
fugaz e impreciso temor la turbó;
mas el reposo de la noche lo trocó en humo,
extraño para mi, niño que recelaba de la oscuridad.
A lo lejos se percibía el rumor de la ciudad.
Ahora sin saber por que,
recuerdo esa paz como nunca he sentido.
2009
Copyright © Derechos reservados ®
como nunca he vuelto a sentir.
Yo dormía en una cueva de ositos.
La serenata de las estrellas me despertó,
el reloj de Catedral sonaba una hora inescrutable.
En otra cama, mi padre y mi madre
soñaban que descendían del tren en la estación del futuro.
Emergí del sueño como Poseidón de la aguas,
por una ventana del tiempo mire al patio,
huérfano de niños;
el mundo parecía el “Mare Tranquillitâtis”,
tanto que ni el viento osaba moverse,
y los grillos callaron para oír la canción del silencio.
Contagiando mi espíritu,
sentí rezumar una serenidad que no ha vuelto,
fugaz e impreciso temor la turbó;
mas el reposo de la noche lo trocó en humo,
extraño para mi, niño que recelaba de la oscuridad.
A lo lejos se percibía el rumor de la ciudad.
Ahora sin saber por que,
recuerdo esa paz como nunca he sentido.
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