carmela
Poeta asiduo al portal
Veo tu gesto ausente,
la opacidad de tu mirada,
el amargo rictus de tu boca
y un garfio me atenaza la garganta.
la opacidad de tu mirada,
el amargo rictus de tu boca
y un garfio me atenaza la garganta.
¡Eres tan vulnerable
a pesar de tu aparente fortaleza!
¡Tan inexpugnable es la defensa
con que te aislas!
a pesar de tu aparente fortaleza!
¡Tan inexpugnable es la defensa
con que te aislas!
Si, como guió en su viaje a Eneas,
la Sibila me condujera por los ignotos caminos,
escalaría la muralla de tu alcazaba
y, atravesando el sobrecogedor laberinto,
llegaría a tus más íntimas estancias;
la Sibila me condujera por los ignotos caminos,
escalaría la muralla de tu alcazaba
y, atravesando el sobrecogedor laberinto,
llegaría a tus más íntimas estancias;
para curarte con las facultades de Diana,
para acariciarte con la suavidad de las Auras,
para defenderte con los poderes de Minerva.
para acariciarte con la suavidad de las Auras,
para defenderte con los poderes de Minerva.
Para que, cual Ave Fénix, renacieras
y emprendieras tu vuelo hacia Heliópolis,
entonando tu bellísima melodía.
y emprendieras tu vuelo hacia Heliópolis,
entonando tu bellísima melodía.
Tan hermosa, que hasta el Sol Invictus,
fascinado, detendría su carro de fuego
para deleitarse con ella.
fascinado, detendría su carro de fuego
para deleitarse con ella.
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