nasme
Poeta fiel al portal
La orilla
Me tumbé en la orilla,
el molino de agua
susurraba notas experimentales,
mi mano ahogada
como el sol, escondiéndose
en el mar,
en el oeste
de la tarde.
Llegaba el olor
de la sabina
inundando de rojo sus hojas
a colores la tarde,
sacrificaba a perenne
la vida que nace
muere en el viento,
que él quiere
jugar con ellas
en el oeste
de la tarde.
Está muriendo el día
y abastece mi deseo
de retenerte, más, no haré nada
el amor también muere
en el oeste
de la tarde.
Hoy es imposible
buscar mi reflejo
en la orilla, sumergida estoy
aquí me quedo
en el oeste de la tarde
a jugar con el viento
y las hojas caídas.
Que desierto vas
hacia otra orilla,
cínica libertad que te ha nacido
entre escombros rotos
mariposas negras que circundan
tu frente, danzando en ti eternamente.
Ignoras que esto es un sueño
que estoy dormida
en el otoño del oeste de la tarde,
donde todo ocurre.
Me tumbé en la orilla,
el molino de agua
susurraba notas experimentales,
mi mano ahogada
como el sol, escondiéndose
en el mar,
en el oeste
de la tarde.
Llegaba el olor
de la sabina
inundando de rojo sus hojas
a colores la tarde,
sacrificaba a perenne
la vida que nace
muere en el viento,
que él quiere
jugar con ellas
en el oeste
de la tarde.
Está muriendo el día
y abastece mi deseo
de retenerte, más, no haré nada
el amor también muere
en el oeste
de la tarde.
Hoy es imposible
buscar mi reflejo
en la orilla, sumergida estoy
aquí me quedo
en el oeste de la tarde
a jugar con el viento
y las hojas caídas.
Que desierto vas
hacia otra orilla,
cínica libertad que te ha nacido
entre escombros rotos
mariposas negras que circundan
tu frente, danzando en ti eternamente.
Ignoras que esto es un sueño
que estoy dormida
en el otoño del oeste de la tarde,
donde todo ocurre.
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