elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un café de Buenos Aires
suena un desgarrado tango
que recuerda mil ausencias
perdidas en algún fango.
Tres abuelas toman mate
y lloran rememorando
la lucha que empezó un día,
la lucha que nunca terminaron.
Recorrieron los rincones
a muchas puertas llamaron,
y entre desierto y desierto
con el régimen toparon.
Con varias compañeras
ríos de lágrimas llenaron,
mas nunca desfallecieron,
siempre siguieron gritando.
Pero el tiempo es impasible
y las ha ido devorando,
una tras otra se fueron
solas se han ido quedando.
Y llegan a visitarlas
con pastas y música de tango,
otras nietas que agonizan,
a sus abuelas no encontraron.
Se hacen mutua compañía
en las tardes de los sábados,
mas no olvidan a todos aquellos
que sus sueños vieron truncados,
a los que no aparecieron;
los que aun descansan en el barro
suena un desgarrado tango
que recuerda mil ausencias
perdidas en algún fango.
Tres abuelas toman mate
y lloran rememorando
la lucha que empezó un día,
la lucha que nunca terminaron.
Recorrieron los rincones
a muchas puertas llamaron,
y entre desierto y desierto
con el régimen toparon.
Con varias compañeras
ríos de lágrimas llenaron,
mas nunca desfallecieron,
siempre siguieron gritando.
Pero el tiempo es impasible
y las ha ido devorando,
una tras otra se fueron
solas se han ido quedando.
Y llegan a visitarlas
con pastas y música de tango,
otras nietas que agonizan,
a sus abuelas no encontraron.
Se hacen mutua compañía
en las tardes de los sábados,
mas no olvidan a todos aquellos
que sus sueños vieron truncados,
a los que no aparecieron;
los que aun descansan en el barro