Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los fuegos que se dan
¡Aquí, aquí Princesa mía!,
allá, allá está mi sombra.
¿La ves?, ¿la ves cómo te nombra?...
Dolores, dolor envía.
No conseguirás lo pretendido,
ni en los tópicos trópicos,
ni en los océanos mágicos,
ni a un cielo sometido
La noche está lejana,
y aúna en sombra todo día;
tu luz mejor es sábana,
de la luna que quería.
Si enamorarte de mí quisieras,
sabrías lo que te quiero;
cuando muerta ya estuvieras,
yo por ti también me muero.
Quédense los muertos donde están,
quede el cuerpo enamorado,
y en la ofrenda así plasmado,
de la muerte nacerán,
los ardores animados
en los fuegos que se dan.