Yo, Rosario, estoy todavía por la introducción, ni siquiera he pensado en cerrar el libro, !que va!, me queda mucho camino por andar, espero no cerrarlo nunca desechando errores y creciendo cada día un poco más para poder llegar al final, cerrarlo con la sensación de habernos realizado completamente en la faceta humana, que en definitiva, es la más importante, porque si no conseguimos el objetivo espiritual de nada nos vale el material, ese se queda intacto aquí, lo interior lo llevaremos siempre aunque hacia otra vida, que seguro avanzaremos e intentaremos otra vez, luchar para acabar con los nuevos impedimentos que nos lleguen, ¡tremendo rollo noooooo, Rosario!, debo de haberme quedado con ganas de hablar porque últimamente no soltaba prenda sólo para escribir poemas melancólicos y tristes, ¡qué cambio noooooooooooo!, así somos los humanos, siempre como las olas del mar, bueno Rosario, pues decirte que me gustó tu poema, me hizo reflexionar acerca de la inmortalidad del cangrejo, como has podido ver, cangrejo es mi signo, guay, un abrazo muy fuerte mi amiga del alma, siento haberme pasado escribiendo más de la cuenta, o me quedo corta o me paso de la raya