crgomez
Poeta recién llegado
Usted, a usted le hablaré
por última vez a solas
se aproxima otra persona
a nuestro cabaret.
Logramos conectarnos
pude afectar su estructura
intimas grietas, fisuras
hasta mis manos la inquietaron.
Dejo mi espada, escudo
desciendo del caballo
cierro mis labios, callo
abandono certezas, dudo.
Elevo mis ojos
por sobre su hermosura
el horizonte, la llanura
esperan tras el cerrojo.
Puerta que abro, sin llave
ventana que cierro, sin cristal
hoy desde un cerro, lejos igual
mañana rectifico la ruta, mi nave.
A solas le hablo, silencio
deslizo mis dedos, susurro
entre sus cabellos, concurro
en el calor de su establo, me convenzo.
Usted no es no gitana,
ni torre, ni mi dama
nunca compartiremos cama
no podré susurrarle cositas junto a la ventana.
A usted mi dirijo, oiga!
para decirle, que como a un vaso,
me rompió en pedazos,
quizás nunca me componga.
por última vez a solas
se aproxima otra persona
a nuestro cabaret.
Logramos conectarnos
pude afectar su estructura
intimas grietas, fisuras
hasta mis manos la inquietaron.
Dejo mi espada, escudo
desciendo del caballo
cierro mis labios, callo
abandono certezas, dudo.
Elevo mis ojos
por sobre su hermosura
el horizonte, la llanura
esperan tras el cerrojo.
Puerta que abro, sin llave
ventana que cierro, sin cristal
hoy desde un cerro, lejos igual
mañana rectifico la ruta, mi nave.
A solas le hablo, silencio
deslizo mis dedos, susurro
entre sus cabellos, concurro
en el calor de su establo, me convenzo.
Usted no es no gitana,
ni torre, ni mi dama
nunca compartiremos cama
no podré susurrarle cositas junto a la ventana.
A usted mi dirijo, oiga!
para decirle, que como a un vaso,
me rompió en pedazos,
quizás nunca me componga.