La sabia iniquidad de tu sonrisa...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido…
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…

Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…
 
Última edición por un moderador:
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido …
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo
que arropó la ausencia
de mi alma…

es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…
Hola me sorprendes con este poema, normalmente tus producciones son más cortas, pero cuando el sentimiento habla, hay que oirlo y compartirlo,, todo la obra es hermosa, es amor cuajado de melancolía, la ultima parte me caló hondo. Saludos y estrellas si me dejan darte repu, pues te la doy!!!!!
¡SONRIE1
 
Hola me sorprendes con este poema, normalmente tus producciones son más cortas, pero cuando el sentimiento habla, hay que oirlo y compartirlo,, todo la obra es hermosa, es amor cuajado de melancolía, la ultima parte me caló hondo. Saludos y estrellas si me dejan darte repu, pues te la doy!!!!!
¡SONRIE1
Gracias por tu comentario...sí, la verdad es que hubiera seguido escribiendo, es más estuve a punto de mandarlo, era más melancólico y después le subí el ánimo y lo engarcé con el final que cambió todo el repertorio...te mando mi cariño...
 
Leo felicidad donde dices iniquidad y también comprensión y dulzura donde se advierte convivencia. Eres afortunada.
 
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido …
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo
que arropó la ausencia
de mi alma…

es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…

Ludmila
En los primeros versos encuentro profunda melancolía, un aceptar realidades dolorosas, y al final un romper esa tristeza en los encuentros apasionados...
Estrellas a tu pluma bella.
Abrazos fuertes.
Ana
 
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido …
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo
que arropó la ausencia
de mi alma…

es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…


Bueno directora de tu propia orquesta, guionista de tu propio guion, nos llevaste y nos trajiste, que mas podemos hacer que tan solo aplaudirte. Bien Ludmi. lo has conseguido, has echado azucar al cafe y O.K. quedo capuchino, jajaja
Dejo estrellas merecidas a tu trabajo y mi paz te estimule a seguir inspirandote.
Vidal
 
Ludmila...la soledad muchas veces es la amiga indeseada
cada mañana al abrir de ojos...y al apagar del día,
sólo hay que saber jugar de su propio juego.

Mis aplausos
me encanta la manera
de expresarla en tus versos
 
Maravilloso poema Ludmila, que gestan primarias pinceladas colmadas de una profunda melancolía, luciéndose con sentida belleza y hasta soberbia, volcándose como preludio al fulgor que incontenible vierte su realidad para cerrarlo contundentemente..Excelente este trabajo querida amiga, penetra desde esa sonrisa y/o calma hasta el abrigo en el alba...

Recibe mi admiración y todas las estrellas a la delicia de tu pluma dorada...

Camelia
 
Bueno directora de tu propia orquesta, guionista de tu propio guion, nos llevaste y nos trajiste, que mas podemos hacer que tan solo aplaudirte. Bien Ludmi. lo has conseguido, has echado azucar al cafe y O.K. quedo capuchino, jajaja
Dejo estrellas merecidas a tu trabajo y mi paz te estimule a seguir inspirandote.
Vidal
Gracias Vidal, por tu regalo...
 
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido …
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…

Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…


Amor, melancolía... distancias que fracasan. Qué maravillosa entrega, Ludmila. Un vocabulario exquisito y fecundo y el sentimiento que emerge vocablo a vocablo, paso a paso.

Excelente entrega. Estrellas y un abrazo. Verás que agrando la letra. Es que un trabajo como éste merece ser expandido. Un besote.
 
Del amor se desprenden tan bellos versos
las imágenes cada una en un paralelo
listo para cruzar el universo
y posarse en el paladar del tiempo
sin duda me dejans una bella lectura
que al paso de cada verso
deletrea campanadas en los sentidos
con un delicioso cierre que remata
magistralmente este exquisito poema.
Un honor siempre pasearme en este tu jardín de versos
Abrazote en la distancia
y mi enhorabuena por tu generosa poesía.
Ligia
 
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido…
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…

Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…


Sin palabras... Casi se me escapa una lágrima....
Te felicito...
MIL ESTRELLAS...
Besitos
 
Otrora era una soledad
que arruinaba los ojos mojados
de una caricia menguante,
anestesiada,
en la longitud de un cuerpo
que dormitaba
lánguido…
Oscuro…
sin lunas comedidas.

Hoy, la soledad es otra,
la de verme en la mañana
de un lunes,
de antorchas encendidas
por la vocación de mi tristeza…

Todo está lleno de vacíos…
Vacíos llenos de nada…
Taciturno el encanto
que remodela el enjuague
de conjuros obscenos
de una melancolía apagada…

La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…

Es tangible la concavidad
del tálamo,
que arropó la ausencia
de mi alma…

Es más certera
la esquina de los suspiros
suplantada por el iris
de tu boca blanca…

…ya sé,
que somos invencibles…

Imposibles porque ya nada
nos avala…
Yo del lado de las manos,
tú del lado de la arena blanda…

Es la sabia iniquidad de tu sonrisa
o la prudente clandestinidad en calma…

Ya sé que somos indulgentes,
que nos mordemos las pieles
en los besos…
que la noche se muere de envidia,
porque a pesar de todo,
nos cruzamos la ventana de la risa,
nos levantamos de la nieve
en la insurgencia de la vida
y nos morimos de amor
cada mañana…


Arf! Argh! Pufff!JOER!
Mira las joyas que ha metidas eneste portal y muchas veces pasan desapercibidas, par
a mí digo...

El poema en su totalidad no tiene desperdicio alguno pero definitivamente me quedo con: "La soledad de un luto encinto
que agobia por los senos
de una ecuación equivocada…"

Y luego me llamas genio..., acabas de destrozar mi amor propio!!!}

De verdad, una de tus mejores producciones.

Si tuviese palos..., pero solo tengo labios, asi´es que te muelo a besos.
 
Maravilloso poema Ludmila, que gestan primarias pinceladas colmadas de una profunda melancolía, luciéndose con sentida belleza y hasta soberbia, volcándose como preludio al fulgor que incontenible vierte su realidad para cerrarlo contundentemente..Excelente este trabajo querida amiga, penetra desde esa sonrisa y/o calma hasta el abrigo en el alba...

Recibe mi admiración y todas las estrellas a la delicia de tu pluma dorada...

Camelia
Gracias Camy, tu comentario...bello y sorprendente para mí...mis cariños.
 

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