David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Amores que os venís, ¿por do dejado
me habéis en este limbo de hermosura,
pues creyendo que hermosa es la tortura
me habéis con aflicciones torturado?
Aquellas horas, polvo del pasado,
el pasado y su polvo que perdura,
fueron la enfermedad y a la vez cura
que con el tiempo en mí han edificado.
Desgracia de la ausencia, tan presente
estás entre nosotros, que en un punto
conviertes al contento en un doliente.
Este dolor es todo nuestro asunto:
ayer fui cuerdo, y hoy ya soy demente,
hoy demente y mañana soy difunto.
me habéis en este limbo de hermosura,
pues creyendo que hermosa es la tortura
me habéis con aflicciones torturado?
Aquellas horas, polvo del pasado,
el pasado y su polvo que perdura,
fueron la enfermedad y a la vez cura
que con el tiempo en mí han edificado.
Desgracia de la ausencia, tan presente
estás entre nosotros, que en un punto
conviertes al contento en un doliente.
Este dolor es todo nuestro asunto:
ayer fui cuerdo, y hoy ya soy demente,
hoy demente y mañana soy difunto.