Kazor
Poeta adicto al portal
Quédate y mírame.
He dejado de ser un romántico,
un rebelde,
hasta he dejado de ser un insurrecto.
No puedo regalarte nada,
solo me queda pasión y
unos pocos sueños en la mochila.
Quédate y mírame.
He destruido tantos castillos de arena
que el olvido ya nunca pasa por mi cuerpo.
Mi sonrisa esta sucia, mi rostro asusta
a los despavoridos dejando a sus almas fugitivas.
Quédate y mírame.
Mis lágrimas no son de oro,
mi cuerpo delgaducho, mi piel pálida
son los de un fantasma que vuela
sabiendo a dónde llegara,
pero no de dónde viene,
pues las cadenas de su vida se han roto.
Quédate y mírame.
Mi pasado no tiene gloria,
no soy un héroe griego,
solo un lago gris sin narcisos.
Mi amor no pudo darte bombones,
ni joyas de piedras exóticas.
Mi amor sólo fue eso, amor,
quizá por eso fue tan bonito.
Quédate y mírame.
Preciosa ninfa de vidriosos ojos
no te preocupes por mi ausencia,
este ataúd se parece a nuestro lecho
por eso quédate y mírame y sonríe,
para poder recordar tu rostro,
joven y terso y no como lo veo ahora,
triste y envejecido.
Quédate y mírame y sonríe,
te veo desde mi ataúd de carton,
quisiera quedarme contigo,
pero ya sabes que no puedo,
solo espero que los pobres vayan al cielo.
He dejado de ser un romántico,
un rebelde,
hasta he dejado de ser un insurrecto.
No puedo regalarte nada,
solo me queda pasión y
unos pocos sueños en la mochila.
Quédate y mírame.
He destruido tantos castillos de arena
que el olvido ya nunca pasa por mi cuerpo.
Mi sonrisa esta sucia, mi rostro asusta
a los despavoridos dejando a sus almas fugitivas.
Quédate y mírame.
Mis lágrimas no son de oro,
mi cuerpo delgaducho, mi piel pálida
son los de un fantasma que vuela
sabiendo a dónde llegara,
pero no de dónde viene,
pues las cadenas de su vida se han roto.
Quédate y mírame.
Mi pasado no tiene gloria,
no soy un héroe griego,
solo un lago gris sin narcisos.
Mi amor no pudo darte bombones,
ni joyas de piedras exóticas.
Mi amor sólo fue eso, amor,
quizá por eso fue tan bonito.
Quédate y mírame.
Preciosa ninfa de vidriosos ojos
no te preocupes por mi ausencia,
este ataúd se parece a nuestro lecho
por eso quédate y mírame y sonríe,
para poder recordar tu rostro,
joven y terso y no como lo veo ahora,
triste y envejecido.
Quédate y mírame y sonríe,
te veo desde mi ataúd de carton,
quisiera quedarme contigo,
pero ya sabes que no puedo,
solo espero que los pobres vayan al cielo.
Última edición: