Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Tiempos de néctar
Tiempos de néctar, en la avenida dorsal de tus manos,
de tus ojos de polen derrochando miel,
paralelamente a mí está tu cuerpo dormido
casi encima de un silencio con rubor de abeja,
déjame tocar tus muslos aunque sean
panales temblando como aguijón de estrella.
Tiempos de néctar, ahora tu boca es enjambre
que amanece en mí, tu boca de primavera
sembrada en mi alma Tu vestido de seda
palabra sosiega que da testimonio de amarme,
ahora tu boca es vértice del mundo,
yo soy de tus besos, de tu ambrosía
que alboroza el pálido mar.
Tiempos de néctar, es de jugo tu cuerpo
a ras del mío, te acercas como mariposa dando giros,
estremeces la piel del sol con frío,
ahora tu cuerpo es rocío en mi pecho
que zumba como alegre, tú le diste calor
a mis hombros con tus cabellos de muñeca,
esos mismos que me amarran
cual si fueran enredaderas
Cuerpo sin embargo
el tuyo luminoso que me hace sonreír,
pues me alumbra enamorado, pues me deja congelado
como invierno soñoliento, como verano entumecido.
Tiempos de néctar, tus manos recogen mis versos
dejados paralelamente a los tuyos,
haré una luna de miel nuestro entorno
Le sacaré néctar a mi eco que vuela
como zángano perdido en busca de tu colmena.
Dedicado a María el dulce amor de mi vida
mi gran novia.
Tiempos de néctar, en la avenida dorsal de tus manos,
de tus ojos de polen derrochando miel,
paralelamente a mí está tu cuerpo dormido
casi encima de un silencio con rubor de abeja,
déjame tocar tus muslos aunque sean
panales temblando como aguijón de estrella.
Tiempos de néctar, ahora tu boca es enjambre
que amanece en mí, tu boca de primavera
sembrada en mi alma Tu vestido de seda
palabra sosiega que da testimonio de amarme,
ahora tu boca es vértice del mundo,
yo soy de tus besos, de tu ambrosía
que alboroza el pálido mar.
Tiempos de néctar, es de jugo tu cuerpo
a ras del mío, te acercas como mariposa dando giros,
estremeces la piel del sol con frío,
ahora tu cuerpo es rocío en mi pecho
que zumba como alegre, tú le diste calor
a mis hombros con tus cabellos de muñeca,
esos mismos que me amarran
cual si fueran enredaderas
Cuerpo sin embargo
el tuyo luminoso que me hace sonreír,
pues me alumbra enamorado, pues me deja congelado
como invierno soñoliento, como verano entumecido.
Tiempos de néctar, tus manos recogen mis versos
dejados paralelamente a los tuyos,
haré una luna de miel nuestro entorno
Le sacaré néctar a mi eco que vuela
como zángano perdido en busca de tu colmena.
Dedicado a María el dulce amor de mi vida
mi gran novia.