Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
Pena de muerte
Pena de muerte
En un día gris
de viento corto,
en la cárcel bis a bis,
diciendo adiós a algún exhorto
se retira el sacerdocio
confesando en su conforto.
Ya muero de equinoccio,
ya se escuchan las trompetas;
me esperan en el cielo,
sólo quedan dos retretas,
que al silencio, y por consorcio,
se preparan las maletas
revestido por el pelo,
que de punta en los asocios,
peinándome de esquela,
sólo espero con anhelo
la descarga de los voltios.
Soy eléctrica figura
que ya es muerto,
y mi paso sólo es cierto
cuando va a la sepultura.
La muerte es el perdón
que perdona inexistente;
yo no quiero galardón
que no cuelgue pertinente.
Por un acto se condena
a un humano en su tropiezo;
¡qué ridícula es la pena,
si la muerte es el comienzo!
A la víctima yo vi
en el estado en que quedé;
junto a ella me reí
de las penas que nos den.
El humano y su postín,
si por sus ojos nada ven,
no verán lo que hay aquí,
ni sabrán nada de aquél,
ni tampoco más de mí.
de viento corto,
en la cárcel bis a bis,
diciendo adiós a algún exhorto
se retira el sacerdocio
confesando en su conforto.
Ya muero de equinoccio,
ya se escuchan las trompetas;
me esperan en el cielo,
sólo quedan dos retretas,
que al silencio, y por consorcio,
se preparan las maletas
revestido por el pelo,
que de punta en los asocios,
peinándome de esquela,
sólo espero con anhelo
la descarga de los voltios.
Soy eléctrica figura
que ya es muerto,
y mi paso sólo es cierto
cuando va a la sepultura.
La muerte es el perdón
que perdona inexistente;
yo no quiero galardón
que no cuelgue pertinente.
Por un acto se condena
a un humano en su tropiezo;
¡qué ridícula es la pena,
si la muerte es el comienzo!
A la víctima yo vi
en el estado en que quedé;
junto a ella me reí
de las penas que nos den.
El humano y su postín,
si por sus ojos nada ven,
no verán lo que hay aquí,
ni sabrán nada de aquél,
ni tampoco más de mí.