ONICE
Poeta fiel al portal
Como dos bellas figuras lánguidas,
mecidas en su andar peculiar;
cómo diez gemas incrustadas
en el límite de tu carne,
aquellos que pisan la hierba verde
y se adhieren a la húmeda tierra,
se postran con sus plantas divinas,
sobre mis manos, sobre mis yemas
que cómo un dulce caramelo,
bañan de roces, de caricias,
la gala de tus pies que ornamenta,
el desliz musical de mis dedos,
sobre la textura suave de tu piel.
mecidas en su andar peculiar;
cómo diez gemas incrustadas
en el límite de tu carne,
aquellos que pisan la hierba verde
y se adhieren a la húmeda tierra,
se postran con sus plantas divinas,
sobre mis manos, sobre mis yemas
que cómo un dulce caramelo,
bañan de roces, de caricias,
la gala de tus pies que ornamenta,
el desliz musical de mis dedos,
sobre la textura suave de tu piel.
Como dos esculturas uniformes
de refinadas similitudes,
se acurrucan tus pies en mis manos
y mis frágiles dedos los moldean,
(delicada sensación que merecen)...
Ellas les sonríen, suaves caricias,
apretados movimientos se contornean,
en un vals de dulces besos,
dónde mi piel contra tu piel... se aferra.
Y cómo dos bellas bailarinas
danzan majestuosas ellas, (mis manos),
sobre el escenario extremo de tu cuerpo
dónde el, de alivios... llega a estremecer.
de refinadas similitudes,
se acurrucan tus pies en mis manos
y mis frágiles dedos los moldean,
(delicada sensación que merecen)...
Ellas les sonríen, suaves caricias,
apretados movimientos se contornean,
en un vals de dulces besos,
dónde mi piel contra tu piel... se aferra.
Y cómo dos bellas bailarinas
danzan majestuosas ellas, (mis manos),
sobre el escenario extremo de tu cuerpo
dónde el, de alivios... llega a estremecer.
ONICE
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