Orfelunio
Poeta veterano en el portal
MOMO
El buen besar
Desde aquél, que está tan lejos,
hasta aquí hay varias líneas,
donde todo de azulejos
reflejaban las gramíneas.
Esos campos son de trigo
cereales consanguíneas,
sanguijuelas de lo añejo
que succionan incorpóreas.
Si me salgo del pellejo,
hay bramidos de poríferas,
que ignoradas no las flejo
y se escapan por flamígeras.
Hay esponjas que se piensan,
que limpiando salvarán,
a unas almas tan grasientas
que engordaron su maldad.
Al cebarse, nos confiesan,
que la carne si está tiesa
soma dura quedará,
como dura es la oreja,
de quien mira sin mirar.
Vuela el cachirulo
en las manos de un bufón,
que es cabeza y más es culo
posaderas de un millón.
Ya se ríen los cejudos
y se mesan el mentón,
cavilando melenudos,
rematando la función.
En la cama estaba el mundo
que en un sátiro se vio,
como un gesto iracundo
de simplezas y terror.
El humano por facundo
enmudece ante el sopor,
de la gracia que acontece
que de poca es más dolor.
Se levante el alma y rece
con un rezo en devoción,
que las páginas son trece,
numerito puntillón.
La puta verde
pasó de largo;
ya se nos pierde
con el letargo
la rana vieja;
y en el amargo
que el charco deja,
es sin embargo
la candileja
si te haces cargo,
de la colleja
que te descargo
y en ti se queja.
Despierte el Momo
y se haga fuerte,
y en el demonio
que más infecte,
sea tan domo,
por mayordomo
cuando defeque.
Las breves grutas
que me sostienen,
es lo que tienen
las tardes putas;
cuando las tardes
verdes no lleguen
que me consuelen
las verdes rutas.
En prostificio quede clavado,
y en el altar que es más alado,
el sacrificio que cuesta hablar
del gran oficio, por fornicado,
se me presente omnipotente
el verbo amar pontificado;
y en el hollar del florear
de mi prepucio encadenado,
procédase el buen besar
con un ósculo sagrado.
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