Gabriel Elzo
Poeta recién llegado
Escrutaba a la vida
Debajo de los zapatos
Hacía los sonidos del mar con sus palmadas
Recuperaba los pequeños tesoros de los besos
Desafiaba a los poderes
Sin mayor miedo
Que el no elegir las palabras correctas.
Nunca osó golpear más de una vez la misma puerta
Con la misma voz.
Su silencio caminó sobre las estanterías
Fue pandemia en espíritu
Cicatriz sobre el mantel
Regalaba su pasado como quien dona una flor
Olía al hombre desde el centro de rocas
Que descansaba sobre su cuello.
Creó más vida que ese dios que tanto le bañan pétalos
Rodó por este poema como si tuviera cinco años
Mientras dejaba observarse por los humanos
Solía también hacerse la dormida.
Ella gustaba bajar de los peldaños
Un pie
Tras
Otro
Uno
Tras
Otro
Y
Uno
Tras
Otro.
Caía y caía, como si el mundo no tuviera fondo
Y dedicaba su tiempo
A flotar sobre las travesías de las letras.
Sabia manejar una vocal mejor que un soldado su fusil
Entregaba su ruido en los ecos
Para seguir fluyendo
Cuando cayó sobre mi estante nunca superé el shock.