Hada
Poeta fiel al portal
Medusas
...........................Finalmente todos somos medusas
...........................que expanden y retraen su existencia
...........................en la más profunda soledad.
imagen
Aún no es la madrugada prometida
y ya cruzamos este vacío malherido.
Caminamos todos los extremos de la luna
y con los pies llenos de barro
marcamos el camino
para las próximas estrellas.
El tiempo cede a una ausencia humilde
y los astros arden en todas las soledades,
invocan la promesa huérfana,
titilan sobre la presencia
como luciérnagas embravecidas
y es una sensación de frío, olvidarte
y es un fuego inasible, perdonar.
Nos vencerá el cansancio
por llevar tanta carga
en nuestro saco de huesos:
hay cosas innombrables
que construyen diques al olvido,
amores intangibles
que se retuercen en el tórax
y exprimen en su crueldad
los gritos más sinceros.
Hay intrusos y criminales
que se esconden en los poros
y personas completas
que nos habitan el cuerpo.
Lágrimas que nunca fueron
y llantos que siempre serán,
tantos dolores como puertos
donde sea que se guarden
las cicatrices pendientes.
Hay alamedas de nostalgia
del tamaño de Rusia
y un diminuto recipiente
para antiguas expectativas
del que rebalsan los cadáveres
como gotas de cicuta.
Hay pulmones sin aire,
corazones inertes,
palabras sin metas,
dientes sin hambre
y rostros decrépitos.
Te dije alguna vez
que nuestra historia
no conoce incertidumbres,
es un coloquio de certezas
esperando liberarse.
Y así no sobró cuerpo
ni alma
ni pudimos anudar
las sogas del desencanto.
No entendimos qué era eso
que se apagaba en la costumbre.
Con cometas en la boca
expresamos el amor
y después del mutismo
quedaron infinitos mañanas
para sitiarnos en las ruinas
a clasificar nuestros escombros.
...........................Finalmente todos somos medusas
...........................que expanden y retraen su existencia
...........................en la más profunda soledad.
imagen
Aún no es la madrugada prometida
y ya cruzamos este vacío malherido.
Caminamos todos los extremos de la luna
y con los pies llenos de barro
marcamos el camino
para las próximas estrellas.
El tiempo cede a una ausencia humilde
y los astros arden en todas las soledades,
invocan la promesa huérfana,
titilan sobre la presencia
como luciérnagas embravecidas
y es una sensación de frío, olvidarte
y es un fuego inasible, perdonar.
Nos vencerá el cansancio
por llevar tanta carga
en nuestro saco de huesos:
hay cosas innombrables
que construyen diques al olvido,
amores intangibles
que se retuercen en el tórax
y exprimen en su crueldad
los gritos más sinceros.
Hay intrusos y criminales
que se esconden en los poros
y personas completas
que nos habitan el cuerpo.
Lágrimas que nunca fueron
y llantos que siempre serán,
tantos dolores como puertos
donde sea que se guarden
las cicatrices pendientes.
Hay alamedas de nostalgia
del tamaño de Rusia
y un diminuto recipiente
para antiguas expectativas
del que rebalsan los cadáveres
como gotas de cicuta.
Hay pulmones sin aire,
corazones inertes,
palabras sin metas,
dientes sin hambre
y rostros decrépitos.
Te dije alguna vez
que nuestra historia
no conoce incertidumbres,
es un coloquio de certezas
esperando liberarse.
Y así no sobró cuerpo
ni alma
ni pudimos anudar
las sogas del desencanto.
No entendimos qué era eso
que se apagaba en la costumbre.
Con cometas en la boca
expresamos el amor
y después del mutismo
quedaron infinitos mañanas
para sitiarnos en las ruinas
a clasificar nuestros escombros.
Anna Cardinali 02/12/2009
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