edwin357
Poeta fiel al portal
Piedad
De nuevo en estas paredes que me asfixian, transversales
los versos al viento que susurran tu nombre,
corazón hipócrita en la tempestad.
Oportunidades al grito sin sentido se apresuran al consumirse.
Abre tus alas como la ventana que nunca cierra, esperas tú, lo que anhelas,
¿qué más de esto que no siento? Apártense las bestias de mi camino,
no me enfrenten, mientras que, vergüenza sutil
en mis manos, la destrozo.
Dirigirme al sur, donde las nieblas me acompañen
al sufrir de mis penas, al pequeño bar de la esquina.
Una copa brindo por ti, hasta embriagar mis sentidos,
perdiéndome en las calles de mi vista. Ambulante soy en esta
raíz que no se corta, este pecho que no abre en cada puñalada.
Arráncame la virtud de quererte,
incrústame en las ramas del árbol.
Mis pies están atados a estos caminos, cédeme la paz.
No mires mis ojos entristecidos, no fastidies más mi todo.
Corre hacia la puerta, la sellaré a tu salida.
¿Qué esperas? ¡Verme tirado en el suelo sin
oportunidades a la vida! Maldigo cada día de este
sufrir que contigo he logrado, más a ti no te maldigo,
ya alguien lo hará. Todo de negro a gris y viceversa,
en estas paredes que me asfixian,
solo déjame un espacio donde suspirar la vida.
De nuevo en estas paredes que me asfixian, transversales
los versos al viento que susurran tu nombre,
corazón hipócrita en la tempestad.
Oportunidades al grito sin sentido se apresuran al consumirse.
Abre tus alas como la ventana que nunca cierra, esperas tú, lo que anhelas,
¿qué más de esto que no siento? Apártense las bestias de mi camino,
no me enfrenten, mientras que, vergüenza sutil
en mis manos, la destrozo.
Dirigirme al sur, donde las nieblas me acompañen
al sufrir de mis penas, al pequeño bar de la esquina.
Una copa brindo por ti, hasta embriagar mis sentidos,
perdiéndome en las calles de mi vista. Ambulante soy en esta
raíz que no se corta, este pecho que no abre en cada puñalada.
Arráncame la virtud de quererte,
incrústame en las ramas del árbol.
Mis pies están atados a estos caminos, cédeme la paz.
No mires mis ojos entristecidos, no fastidies más mi todo.
Corre hacia la puerta, la sellaré a tu salida.
¿Qué esperas? ¡Verme tirado en el suelo sin
oportunidades a la vida! Maldigo cada día de este
sufrir que contigo he logrado, más a ti no te maldigo,
ya alguien lo hará. Todo de negro a gris y viceversa,
en estas paredes que me asfixian,
solo déjame un espacio donde suspirar la vida.
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