manaveliza
Poeta recién llegado
¡Pobre ilusa!, que no deja de soñar,
en encuentros con su amor al despertar,
¡Pobre ilusa! que se deja atrapar
de un recuerdo que le hace llorar.
¡Pobre ilusa! que no puede apartar
de la vista una imagen que olvidar,
le conviene al corazón antes que estar;
sola y triste, olvidándose de amar.
¡Pobre ilusa!, que se pierde de vivir,
por inercia, solo tiende a existir
¡Pobre ilusa!, que se aferra a un amor
que posiblemente de ella, se olvidó.
¡Pobre ilusa! que no escucha a la razón,
que insistente, le reclama al corazón
liberarse de esa triste ilusión
componerse una nueva canción.
Y de sí, la ¡pobre ilusa!... se olvidó;
y a sí misma, la ilusión ofendió
que valiosa en su ser, no se sintió;
para amarse y ser libre del temor
Que a sus ojos, la ilusión impidió,
ver a otros que buscaban su amor,
Y a su ser le hizo, aislarse en su dolor
que hasta el tiempo, sin querer le cedió.
Más la ilusa ya rechaza, la ilusión
y decide ignorar el dolor,
que le agobia y no le deja al corazón,
advertir la llegada de su amor
en encuentros con su amor al despertar,
¡Pobre ilusa! que se deja atrapar
de un recuerdo que le hace llorar.
¡Pobre ilusa! que no puede apartar
de la vista una imagen que olvidar,
le conviene al corazón antes que estar;
sola y triste, olvidándose de amar.
¡Pobre ilusa!, que se pierde de vivir,
por inercia, solo tiende a existir
¡Pobre ilusa!, que se aferra a un amor
que posiblemente de ella, se olvidó.
¡Pobre ilusa! que no escucha a la razón,
que insistente, le reclama al corazón
liberarse de esa triste ilusión
componerse una nueva canción.
Y de sí, la ¡pobre ilusa!... se olvidó;
y a sí misma, la ilusión ofendió
que valiosa en su ser, no se sintió;
para amarse y ser libre del temor
Que a sus ojos, la ilusión impidió,
ver a otros que buscaban su amor,
Y a su ser le hizo, aislarse en su dolor
que hasta el tiempo, sin querer le cedió.
Más la ilusa ya rechaza, la ilusión
y decide ignorar el dolor,
que le agobia y no le deja al corazón,
advertir la llegada de su amor