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Bastones blancos

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.

El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.

Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larvas
o en polvo de donde viene.

A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.

¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.

 
Última edición:
Hombre Cipres, vista así la vida, como vamos quedando al final, como que no seduce llegar, aunque tu poema es muy bello, esos sentimientos que me llegan son de derrota y quisiera ver en tus letras aparte de lo que ya expone, que es bien bonito porque he de reconocer que eres un gran escritor, me gustaría, no por nada especial, más que nada porque significaría que Cipres está en la cima, ese aire de realeza cuando uno ve la vida con más colorido, deseando cada día abrir los ojos y oler el perfume a hierba mojada, el aire puro, el sonido de la lluvia en la ventana, los pajarillos cantando en el alba, el perfume de una flor con ese aroma que desprende tan agradable, sé que es pedirle peras al olmo cuando uno no está en la misma onda, me gustaría que algún día me dedicaras un poema con esto que te pido, si no es mucho pedir, gracias compañero, un abrazo muy fuerte, espero no te enfades conmigo pero sería mi ilusión, un beso
 
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.

El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.

Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que nos atrae a la tierra
nos acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarnos en larvas
o en polvo de donde venimos.

A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que nos aplasta el rostro
y nos llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.

¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.


Hola te regalo un abrazo a distancia, me conmoviste con el contexto que pintas del tiempo cuando envejece y se nota en la postura de los huesos, para alla vamos todos. Te senti muy melancólico. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.

El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.

Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larvas
o en polvo de donde viene.

A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.

¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?

Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.



Cipres
en el ocaso de la vida, el hombre que con el paso del tiempo declina en su caminar...esos bastones blancos, se traducen en días negros....
Un inmenso placer leerte.
Mis estrellas y un abrazo.
Ana.
 
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.

El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.

Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larvas
o en polvo de donde viene.

A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.

¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.



Al contrario de tus demás opinantes, he captado otro sentido a escrito, debe ser porque la soledad es nuestro sentido común...
Bellísimo. A ver si me dejan "reputarte" de una vez...

Salud y metal GDS.
 
Versos que se trazan con el alma, con la visión de los presagios, con el dedo cansado de indicar caminos. La esperanza de los verdes campos a futuro, no es uno de nuestros sentimientos que más nos caracteriza...jeje...pero la soledad es buena compañera y tus letras siempre cautivantes, magistrales, mostrando los caminos del hombre. Mis abrazos sinceros poeta y mis estrellas de respeto y admiración a tu trabajo.
 
Ver en horas de un ocaso
justamente dos partidas
de un viejo sol
de un día viejo
y sumar otro envejecido romance
con la desgastada vida
que regresa constante
como la furia de febo en verano
quemando las entrañas absurdas
del hombre también gastado.

El balance de las horas
involucra
comprender que la suma resta
y que la resta multiplica
la congestión del tiempo
que se arruga sobre los huesos.

Y ya no va la sombra erecta
proyectada en la pared
ahora es una curva en pendiente
sostenida por un bastón descalcificado
que la atrae a la tierra
le acorta el esqueleto
y su viaje sin regreso
para eternizarla en larvas
o en polvo de donde viene.

A esta hora del ocaso
donde sólo llueven bastones blancos
donde la ceguera obnubila
la piel del aire que aplasta el rostro
y llama a la asfixia
como cansada de vaciar pulmones
gastando obleas de oxígeno
sobre una calesita muerta.

¿A dónde va el calcio de las
estructuras del tiempo?
Esta melancolía ahueca las brumas
y el futuro se rellena de malos presagios
donde no cabría una mínima molécula
que regenere la vida.



Leer y disfrutar, este intimo canto, que llega veloz a quien piensa/siente casi igualmente.

Afectos.
 
Hombre Cipres, vista así la vida, como vamos quedando al final, como que no seduce llegar, aunque tu poema es muy bello, esos sentimientos que me llegan son de derrota y quisiera ver en tus letras aparte de lo que ya expone, que es bien bonito porque he de reconocer que eres un gran escritor, me gustaría, no por nada especial, más que nada porque significaría que Cipres está en la cima, ese aire de realeza cuando uno ve la vida con más colorido, deseando cada día abrir los ojos y oler el perfume a hierba mojada, el aire puro, el sonido de la lluvia en la ventana, los pajarillos cantando en el alba, el perfume de una flor con ese aroma que desprende tan agradable, sé que es pedirle peras al olmo cuando uno no está en la misma onda, me gustaría que algún día me dedicaras un poema con esto que te pido, si no es mucho pedir, gracias compañero, un abrazo muy fuerte, espero no te enfades conmigo pero sería mi ilusión, un beso

Algunos viejos árboles se doblan pero no suelen quebrarse; quizás este recupere en algún momento su esplendor de nidos.
Gracias Mayca por tus deseos y tu siempre optimismo.

Un fuerte abrazo.
 
Versos que se trazan con el alma, con la visión de los presagios, con el dedo cansado de indicar caminos. La esperanza de los verdes campos a futuro, no es uno de nuestros sentimientos que más nos caracteriza...jeje...pero la soledad es buena compañera y tus letras siempre cautivantes, magistrales, mostrando los caminos del hombre. Mis abrazos sinceros poeta y mis estrellas de respeto y admiración a tu trabajo.

El cansancio de los huesos mi querido amigo, ya no reaccionan como antes. El ciclo inexorable de la vida.

Un fuerte abrazo para tu presencia y gracias por estar.
 

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