Yova
Poeta adicto al portal
Imposible ignorar este concierto de nostalgias
dirigido por tu pronta partida,
el vacío de tu ausencia me llega hasta el fondo del alma
transformando en llanto las palabras, los recuerdos, la despedida.
Donde quiera vayas, admiraré tu esencia, esencia hecha talento,
esencia de mujer, esencia única,
conjunto de reminiscencias que siempre evocaré.
Donde quiera vayas, lleva tu lozana fantasía, tu gloria serena y luminosa
deleite profundo e inefable.
Donde quiera vayas, resaltaras religiosamente,
por tu pródigo manantial de armonía sana e impoluta
por tu esencia inmaculada, por el rutilante pedestal que te enaltece
por el soberbio arrullo de tus encantos, por la magna línea de tus curvas,
por la gala de tu imagen, por tu señorial hermosura.
Donde quiera vayas, se rendirán a todos tus encantos.
Hoy, me rindo a tus pies con estos versos,
me rindo a ti, con loa divina.
Donde quiera vayas, te vas con un beso, con un abrazo, con un hasta pronto,
me despido con un profundo sentimiento ahogado en la garganta
deseando que tu vida prosiga con rectitud, iluminada siempre por luz divina.
Donde quiera vayas, recuerda que dejas parte de ti en nuestros corazones,
recuerda que te llevas parte de nosotros en tu corazón.
Todos tenemos recuerdos tuyos, recuerdos que dicen
que fuiste, eres y serás la alegre, la efusiva y siempre sincera,
la compañera, la incondicional y siempre generosa,
que fuiste, eres y serás, nuestra afectiva y siempre fiel amiga.
Aunque toda despedida se torna gris pincelada con lágrimas
y la mía anegue mis ojos de rocío mañanero
entre el silencio y congoja por tu partida,
me despido con el arcoíris que ha sido tu bella e incondicional amistad,
me despido con un abrazo, con un beso, pero sin un adiós,
me despido con un hasta pronto, deseándote un presente y un futuro
lleno de sueños y metas hechas realidad
que no desfallezcas ante la adversidad, que te rindas sólo cuando hayas vencido.
Quisiera decirte tantas cosas, pero el sentimiento invade mis palabras
las acorta y las multiplica, las alegra y las entristece,
pero aún en la paradoja de mis palabras, en la emoción contenida en ellas,
te digo de corazón, no marchites con tu llanto esos ojos tulipanes,
del jardín sideral, exótica flor.
Esta, mi despedida
es una despedida sin adiós, es una despedida que te pinta este episodio gris
con arco iris de amistad, con augurios de bienestar,
deseándote cimientes triunfos en tu futuro laboral.
Conserva esa chispa galante y primorosa que te hace ser como eres,
simplemente única.
Amiga, esta no es una despedida, es un hasta pronto.
Gracias por estar, por ser, por existir.
dirigido por tu pronta partida,
el vacío de tu ausencia me llega hasta el fondo del alma
transformando en llanto las palabras, los recuerdos, la despedida.
Donde quiera vayas, admiraré tu esencia, esencia hecha talento,
esencia de mujer, esencia única,
conjunto de reminiscencias que siempre evocaré.
Donde quiera vayas, lleva tu lozana fantasía, tu gloria serena y luminosa
deleite profundo e inefable.
Donde quiera vayas, resaltaras religiosamente,
por tu pródigo manantial de armonía sana e impoluta
por tu esencia inmaculada, por el rutilante pedestal que te enaltece
por el soberbio arrullo de tus encantos, por la magna línea de tus curvas,
por la gala de tu imagen, por tu señorial hermosura.
Donde quiera vayas, se rendirán a todos tus encantos.
Hoy, me rindo a tus pies con estos versos,
me rindo a ti, con loa divina.
Donde quiera vayas, te vas con un beso, con un abrazo, con un hasta pronto,
me despido con un profundo sentimiento ahogado en la garganta
deseando que tu vida prosiga con rectitud, iluminada siempre por luz divina.
Donde quiera vayas, recuerda que dejas parte de ti en nuestros corazones,
recuerda que te llevas parte de nosotros en tu corazón.
Todos tenemos recuerdos tuyos, recuerdos que dicen
que fuiste, eres y serás la alegre, la efusiva y siempre sincera,
la compañera, la incondicional y siempre generosa,
que fuiste, eres y serás, nuestra afectiva y siempre fiel amiga.
Aunque toda despedida se torna gris pincelada con lágrimas
y la mía anegue mis ojos de rocío mañanero
entre el silencio y congoja por tu partida,
me despido con el arcoíris que ha sido tu bella e incondicional amistad,
me despido con un abrazo, con un beso, pero sin un adiós,
me despido con un hasta pronto, deseándote un presente y un futuro
lleno de sueños y metas hechas realidad
que no desfallezcas ante la adversidad, que te rindas sólo cuando hayas vencido.
Quisiera decirte tantas cosas, pero el sentimiento invade mis palabras
las acorta y las multiplica, las alegra y las entristece,
pero aún en la paradoja de mis palabras, en la emoción contenida en ellas,
te digo de corazón, no marchites con tu llanto esos ojos tulipanes,
del jardín sideral, exótica flor.
Esta, mi despedida
es una despedida sin adiós, es una despedida que te pinta este episodio gris
con arco iris de amistad, con augurios de bienestar,
deseándote cimientes triunfos en tu futuro laboral.
Conserva esa chispa galante y primorosa que te hace ser como eres,
simplemente única.
Amiga, esta no es una despedida, es un hasta pronto.
Gracias por estar, por ser, por existir.
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