angelsinalma
Poeta recién llegado
Si fuera solo dolor
lo que causa el decirte,
que no puedo amarte.
Quizás, si con darte
estos pequeños instantes de lluvia
alcanzase,
para colmar el tierno caudal
del río, que tu pecho
me regala.
Pero no…,
ya conocí el atardecer de las flores,
al ver de a poco marchitarse
la rosa de mis sueños,
cuando amé,
sin que me amen,
unos negros ojos,
que hoy; duermen abiertos,
en el invierno
de mis recuerdos.
¡No quiero ser lo mismo!,
ni el causante del instante maldito,
que mil lágrimas
naveguen por tu cara,
cuando encuentres fatigada
a tu alma, de la mano con la soledad,
caminando por los paisajes,
de un amargo infierno.
Si fuera solo perder mi absurdo orgullo de hombre,
lo que causa decirte:
que deseo que el cielo te envíe
un ángel poeta,
que inmortalice la paz que derrama
tu boca,
en un interminable poema,
¡y que en las noches,
que la fiebre y la pasión
son niños jugando con las sábanas,
sea un buen amante.
Ya bebí litros de rencor,
mientras naufragaba en la luna
cuando esperaba, tal vez…,
que mi adorada niña
repose desnuda sobre mi cuerpo,
pero siempre era con la misma luna
con quien amanecía.
Mi niña…, jamás apareció.
La amé…,
sin recibir amor.
No quiero ser lo mismo
en el baúl de tus sentimientos quebrados,
ni el causante de un odio alado,
que vuele por el futuro,
y el pasado de tus pasos.
Si fuera solo dolor,
lo que causa el decirte;
que no puedo amarte…,
me quedaría,
pero no,.
Ya amé, sin recibir amor,
y no seré yo quien te enseñe a soportar eso.
Gracias por amarme,
pero…,
no puedo.
Adiós.
Dedicada a ... que conservo esta especie de carta hasta el dia de hoy
lo que causa el decirte,
que no puedo amarte.
Quizás, si con darte
estos pequeños instantes de lluvia
alcanzase,
para colmar el tierno caudal
del río, que tu pecho
me regala.
Pero no…,
ya conocí el atardecer de las flores,
al ver de a poco marchitarse
la rosa de mis sueños,
cuando amé,
sin que me amen,
unos negros ojos,
que hoy; duermen abiertos,
en el invierno
de mis recuerdos.
¡No quiero ser lo mismo!,
ni el causante del instante maldito,
que mil lágrimas
naveguen por tu cara,
cuando encuentres fatigada
a tu alma, de la mano con la soledad,
caminando por los paisajes,
de un amargo infierno.
Si fuera solo perder mi absurdo orgullo de hombre,
lo que causa decirte:
que deseo que el cielo te envíe
un ángel poeta,
que inmortalice la paz que derrama
tu boca,
en un interminable poema,
¡y que en las noches,
que la fiebre y la pasión
son niños jugando con las sábanas,
sea un buen amante.
Ya bebí litros de rencor,
mientras naufragaba en la luna
cuando esperaba, tal vez…,
que mi adorada niña
repose desnuda sobre mi cuerpo,
pero siempre era con la misma luna
con quien amanecía.
Mi niña…, jamás apareció.
La amé…,
sin recibir amor.
No quiero ser lo mismo
en el baúl de tus sentimientos quebrados,
ni el causante de un odio alado,
que vuele por el futuro,
y el pasado de tus pasos.
Si fuera solo dolor,
lo que causa el decirte;
que no puedo amarte…,
me quedaría,
pero no,.
Ya amé, sin recibir amor,
y no seré yo quien te enseñe a soportar eso.
Gracias por amarme,
pero…,
no puedo.
Adiós.
Dedicada a ... que conservo esta especie de carta hasta el dia de hoy
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