Hada
Poeta fiel al portal
Éxodo
Imagen
Mira cómo se te caen las palabras,
cómo vas por senderos lúgubres
perdiendo esquirlas en la atrocidad del viento.
Mira cómo vuelves, cuando vuelves,
y me prestas tu rostro de silencio
y los trozos del fondo de tu albergue.
Te quedas, porque quedarte
es la forma en que asientes a mi cuerpo
y transitas todos los bordes lisos
que escapan a mis lamentos;
mueves mis migajas de un lado al otro
en la vivienda de luces,
eres una hormiga devota y obediente,
y ya estoy yo en partes, en todas partes,
en los rincones tibios y oscuros,
en las paredes que se hicieron en dolo,
en las ventanas casi siempre cerradas.
Las sábanas aún tienen mi nombre, pero ya no me esperan.
Yo, repartida, acuso a los cimientos.
Abnegada, tuya, me hago ramas.
Crezco hacia adentro
en el sentido más inverso,
en los días insanos.
Crezco.
Todo revienta.
El mundo es una cascada
y se llueve en mi ausencia.
Es para mí el tono empapado,
el chapoteo indiferente,
el abismo absoluto que emana
desde mis miedos y en tus calmas.
Todo dormita y cabalga en el tiempo,
en las llagas campestres que alojamos en el hombro.
Todo palpita en la constancia nuestra.
Nos desnudamos sobre desnudo
y hablamos sobre las mismas voces;
somos el error del cuchillo ciego,
la consternación de la daga;
.y la sangre,
la sangre hace siglos que se ha ido
por no saber en qué te conjuras
cuando yo cierro los ojos
y tú desapareces.
|Él se va, continuamente|
Imagen
Mira cómo se te caen las palabras,
cómo vas por senderos lúgubres
perdiendo esquirlas en la atrocidad del viento.
Mira cómo vuelves, cuando vuelves,
y me prestas tu rostro de silencio
y los trozos del fondo de tu albergue.
Te quedas, porque quedarte
es la forma en que asientes a mi cuerpo
y transitas todos los bordes lisos
que escapan a mis lamentos;
mueves mis migajas de un lado al otro
en la vivienda de luces,
eres una hormiga devota y obediente,
y ya estoy yo en partes, en todas partes,
en los rincones tibios y oscuros,
en las paredes que se hicieron en dolo,
en las ventanas casi siempre cerradas.
Las sábanas aún tienen mi nombre, pero ya no me esperan.
Yo, repartida, acuso a los cimientos.
Abnegada, tuya, me hago ramas.
Crezco hacia adentro
en el sentido más inverso,
en los días insanos.
Crezco.
Todo revienta.
El mundo es una cascada
y se llueve en mi ausencia.
Es para mí el tono empapado,
el chapoteo indiferente,
el abismo absoluto que emana
desde mis miedos y en tus calmas.
Todo dormita y cabalga en el tiempo,
en las llagas campestres que alojamos en el hombro.
Todo palpita en la constancia nuestra.
Nos desnudamos sobre desnudo
y hablamos sobre las mismas voces;
somos el error del cuchillo ciego,
la consternación de la daga;
.y la sangre,
la sangre hace siglos que se ha ido
por no saber en qué te conjuras
cuando yo cierro los ojos
y tú desapareces.
:: Gracias cipres, que amable.