Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
El Cristian se pasaba el día en la plazoleta
siempre le veías fumando algún "peta".
Casado con la Loli, tenían un hijo,
él no era mal padre, tampoco era pijo.
Se quedó en el paro, siendo un currante,
se acababa de comprar un coche flamante,
de segunda mano, para transformarlo,
la ilusión de su vida era tunearlo.
La Loli se puso a fregar escaleras
mientras él cambiaba pañales
y las ruedas traseras.
Se llevaba al niño a todas partes,
en los desguaces encontraba
recambios interesantes.
El Cristian era feliz pues, poco a poco,
lograba el sueño que le volvía loco.
En dos semanas contadas
ya tenía las cuatro llantas cromadas.
El niño con él, no daba trabajo,
ahora quería hacer el coche más bajo.
Mientras le daba el biberón
manipulaba la amortiguación.
Colocó un equipazo de primera,
el niño dormía en la parte trasera...
qué rico, qué bueno era!
no daba guerra niguna...
cambió el volante, el pedal, la luna...
Los colegas del Cristian le decían:
"¿Cómo va eso, peque?"
y el niño respondía:
"Ta ta cu cu, weke weke".
Un día la Loli llegó de trabajar
y el Cristian le dijo:"Vas a alucinar".
La llevó al garaje con los ojos vendados
pá que viera el coche con sus "tuneados".
"Qué pasada, cari, qué bonito"
dijo la Loli, boquiabierta,
y luego abrió una puerta
y contempló los asientos
preciosos, de cuero cubiertos,
pero sólo había dos, no más,
y preguntó: "¿Y el siento de atrás?"
Dijo él: "Tú observa y verás..."
tocó un botón en un lado
y apareció un mueble-bar camuflado,
y, tocando otro botón,
se encendieron las luces de neón
y el cassette a toda pastilla.
Y dijo la Loli: "Oye...¿y la silla?
"¿La silla?,dijo el Cristian,"mira ésto, qué chulo"
"¡La silla del niño,tonto del culo!"
"Hostia!,dijo él, sabiendo por dónde iba.
La Loli le miró, y él tragó saliva.
"¿Dónde está el niño, que no lo veo?,
¿no lo habrás tuneado?, de tí me lo creo!"
Pálido, él, trató de recordar...
le dió el biberón, se tiró el eructo,
luego se fumó un canuto...
y el resto del día
tuneó la tapicería.
Corrió al contenedor
donde antes había tirado
el asiento trasero con la sillita
ahí estaba, vacía, sin el niño,
la Loli de un guantazo le partió un piño
y se estaba poniendo muy nerviosa.
"¡Yo te mato, hijo de puta,
tú no pasas de esta noche!"
El Cristian temblando corrió hasta el coche
y palpó el interior, gritando:
"Hijo mío,¿dónde estás? dí algo,
que tu madre me zumba!"
Y una vocecita sonó:
"Papi, papi, chumba chumba!"
Claro, el niño se sabía de carrerilla
la música máquina que el padre ponía
a toda pastilla.
Y ahí estaba, el pobrecillo,
bajo el mueble-bar, hecho un ovillo,
cagao y meao hasta el cuello,
pero más feliz que una lombriz,
y como el chupete se perdió con las prisas
se dedicó a chupar un limpiaparabrisas.
La Loli lo cogió en brazos, llorando,
a la vez que el cuero le iba despegando.
Y le dijo al Cristian,seria y formal:
"Mira, pedazo de animal,
en casa no duermes, só demente,
te vas debajo de un puente
con tu coche tuneao,
porque como entres en casa
te doy una somanta que te dejo lisiao.
* * *
Estrella C.Z.
Safe Creative Todos los derechos reservados
siempre le veías fumando algún "peta".
Casado con la Loli, tenían un hijo,
él no era mal padre, tampoco era pijo.
Se quedó en el paro, siendo un currante,
se acababa de comprar un coche flamante,
de segunda mano, para transformarlo,
la ilusión de su vida era tunearlo.
La Loli se puso a fregar escaleras
mientras él cambiaba pañales
y las ruedas traseras.
Se llevaba al niño a todas partes,
en los desguaces encontraba
recambios interesantes.
El Cristian era feliz pues, poco a poco,
lograba el sueño que le volvía loco.
En dos semanas contadas
ya tenía las cuatro llantas cromadas.
El niño con él, no daba trabajo,
ahora quería hacer el coche más bajo.
Mientras le daba el biberón
manipulaba la amortiguación.
Colocó un equipazo de primera,
el niño dormía en la parte trasera...
qué rico, qué bueno era!
no daba guerra niguna...
cambió el volante, el pedal, la luna...
Los colegas del Cristian le decían:
"¿Cómo va eso, peque?"
y el niño respondía:
"Ta ta cu cu, weke weke".
Un día la Loli llegó de trabajar
y el Cristian le dijo:"Vas a alucinar".
La llevó al garaje con los ojos vendados
pá que viera el coche con sus "tuneados".
"Qué pasada, cari, qué bonito"
dijo la Loli, boquiabierta,
y luego abrió una puerta
y contempló los asientos
preciosos, de cuero cubiertos,
pero sólo había dos, no más,
y preguntó: "¿Y el siento de atrás?"
Dijo él: "Tú observa y verás..."
tocó un botón en un lado
y apareció un mueble-bar camuflado,
y, tocando otro botón,
se encendieron las luces de neón
y el cassette a toda pastilla.
Y dijo la Loli: "Oye...¿y la silla?
"¿La silla?,dijo el Cristian,"mira ésto, qué chulo"
"¡La silla del niño,tonto del culo!"
"Hostia!,dijo él, sabiendo por dónde iba.
La Loli le miró, y él tragó saliva.
"¿Dónde está el niño, que no lo veo?,
¿no lo habrás tuneado?, de tí me lo creo!"
Pálido, él, trató de recordar...
le dió el biberón, se tiró el eructo,
luego se fumó un canuto...
y el resto del día
tuneó la tapicería.
Corrió al contenedor
donde antes había tirado
el asiento trasero con la sillita
ahí estaba, vacía, sin el niño,
la Loli de un guantazo le partió un piño
y se estaba poniendo muy nerviosa.
"¡Yo te mato, hijo de puta,
tú no pasas de esta noche!"
El Cristian temblando corrió hasta el coche
y palpó el interior, gritando:
"Hijo mío,¿dónde estás? dí algo,
que tu madre me zumba!"
Y una vocecita sonó:
"Papi, papi, chumba chumba!"
Claro, el niño se sabía de carrerilla
la música máquina que el padre ponía
a toda pastilla.
Y ahí estaba, el pobrecillo,
bajo el mueble-bar, hecho un ovillo,
cagao y meao hasta el cuello,
pero más feliz que una lombriz,
y como el chupete se perdió con las prisas
se dedicó a chupar un limpiaparabrisas.
La Loli lo cogió en brazos, llorando,
a la vez que el cuero le iba despegando.
Y le dijo al Cristian,seria y formal:
"Mira, pedazo de animal,
en casa no duermes, só demente,
te vas debajo de un puente
con tu coche tuneao,
porque como entres en casa
te doy una somanta que te dejo lisiao.
* * *
Estrella C.Z.
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Última edición:
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::jeje,buá, de lo dicho, me quedo con lo de la intención cómica desde el primer verso, pues es de lo que se trata, que reírse un poco va muy bien para el espíritu.::
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