ludmila
Poeta veterano en el portal
Apareció el anochecer en mi garganta
de túnicas oscuras por la risa
y quejosa demandó a la madrugada
por tu ausencia.
Encarada hacia la posteridad de las caricias
delimitando el cansancio con tu boca,
en la iniquidad del roce por tu labios.
Y tu sabio aliento se esparció en un rayo,
por la luz tenue que decidió el relámpago,
en semejante desafío de tus manos,
que se coló de envidia...
La sacrosanta ternura
avasalló la última lengua menguante de la noche
y se durmió en la silla.
de túnicas oscuras por la risa
y quejosa demandó a la madrugada
por tu ausencia.
Encarada hacia la posteridad de las caricias
delimitando el cansancio con tu boca,
en la iniquidad del roce por tu labios.
Y tu sabio aliento se esparció en un rayo,
por la luz tenue que decidió el relámpago,
en semejante desafío de tus manos,
que se coló de envidia...
La sacrosanta ternura
avasalló la última lengua menguante de la noche
y se durmió en la silla.