Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaré con la noche a hurtadillas y en penumbras,
para regar con mi luz cada espacio de tu madriguera,
y con ella sentaré frente a tu mirada,
que se irá metiendo en mis ojos,
desde la enredadera de tus cabellos
hasta la piel última de tu pie.
Llegaré en atardecer cuando el sol ya sólo sea vestigio
de un día soleado que se fue quemando
por entre las escamas del pasado
y conocerás mis huellas,
que tranquilas se han quedado perennes entre tus pasos,
que han pisado la tierra fértil
desde tus labios,
que han confiscado el manifiesto.
Llegaré en otoño junto a mis abriles que un día nacieron,
para llenar tus cavidades con ungüento de placer,
que se irán derritiendo suaves por cada espacio,
que se atrevan a irrumpir
y se quedarán suspendidos entre tus labios
pronunciando acordes de quejidos,
que serán fiera música,
adosadas en mi osado peregrinar.
Llegaré con la luna que está sobre mi espalda
y formará mi figura a contraluz
desnudo ante la vista del espejo,
que refleja inmisericorde el deseo de la abstención,
sonriente se deja avasallar con cánticos de invitación,
a permanecer pegados delante de la tentación,
por beber delicados sorbos de café,
que chorrean por la comisura de tus labios,
plegados seduciendo la humedad,
que brota insistente a parir el instante,
de poseer una parte de tu enigma,
que se mete entre mis orgasmos
largos, extenuantes, irreverentes.
Llegaré en carácter de huésped cerca de tus sueños,
que esperan abiertos mi entrada,
en compañía de mi irresponsable anatomía,
que se esfuerza por incorporarce entre sueños de sudor,
amparándose certero entre la cavidad de tus mares,
que se apearán hasta la orilla insurgente del instante,
reventando las pompas,
que osen rodearte sin el consentimiento de tus aromas,
que se han quedado magníficos compartiendo el albergue de mi exilio...........
para regar con mi luz cada espacio de tu madriguera,
y con ella sentaré frente a tu mirada,
que se irá metiendo en mis ojos,
desde la enredadera de tus cabellos
hasta la piel última de tu pie.
Llegaré en atardecer cuando el sol ya sólo sea vestigio
de un día soleado que se fue quemando
por entre las escamas del pasado
y conocerás mis huellas,
que tranquilas se han quedado perennes entre tus pasos,
que han pisado la tierra fértil
desde tus labios,
que han confiscado el manifiesto.
Llegaré en otoño junto a mis abriles que un día nacieron,
para llenar tus cavidades con ungüento de placer,
que se irán derritiendo suaves por cada espacio,
que se atrevan a irrumpir
y se quedarán suspendidos entre tus labios
pronunciando acordes de quejidos,
que serán fiera música,
adosadas en mi osado peregrinar.
Llegaré con la luna que está sobre mi espalda
y formará mi figura a contraluz
desnudo ante la vista del espejo,
que refleja inmisericorde el deseo de la abstención,
sonriente se deja avasallar con cánticos de invitación,
a permanecer pegados delante de la tentación,
por beber delicados sorbos de café,
que chorrean por la comisura de tus labios,
plegados seduciendo la humedad,
que brota insistente a parir el instante,
de poseer una parte de tu enigma,
que se mete entre mis orgasmos
largos, extenuantes, irreverentes.
Llegaré en carácter de huésped cerca de tus sueños,
que esperan abiertos mi entrada,
en compañía de mi irresponsable anatomía,
que se esfuerza por incorporarce entre sueños de sudor,
amparándose certero entre la cavidad de tus mares,
que se apearán hasta la orilla insurgente del instante,
reventando las pompas,
que osen rodearte sin el consentimiento de tus aromas,
que se han quedado magníficos compartiendo el albergue de mi exilio...........