Hada
Poeta fiel al portal
De ríos y columpios
I.

Aquí, bajo este pasto verde
que tienta con su aliento
a la ciudad perdida de mis pies,
a cien metros de profundidad
donde los muertos conversan con gusanos,
corre un río con la ferocidad destructiva
de un incendio forestal;
y se propaga sigiloso
por las raíces vénicas del olvido
y es anatómico del mutismo
y del ruido de todos los pájaros
que aturden hasta la nostalgia más sorda.
Aquí donde germinaron mis ancestros
ya no hay gente con nombre de vejez
y no hay niños con nombre de infancia.
Todo se llama niebla aguerrida,
y hay que guarecerse
en una cueva de salvajismos retóricos,
justo en el fondo del miedo a la tormenta.
Aquí donde el jardín florece sobre sí mismo
y el pesado sol de la siesta
se acurruca en el asfalto y asciende.
Aquí donde todo es enredadera
y gajo temporal y pétalo que cae,
corre un río bajo el verde luminoso
que un día fue semilla
en las manos de mi abuelo,
un río que también es verbo.
Un río azul, rojo y amarillo
y todos los colores que son historia.
La tierra tiene la voz de mi madre,
las nubes son el abrazo de mi padre
y el silencio que no es silencio
tiene el mismo ritmo de las cosas al nacer.
Pero también es muerte.
En este interior pretencioso
se cierra la puerta y se fuma oscuridad;
y aún es todo movimiento.
Tengo en mí la totalidad de las personas
que alguna vez flanquearon mis costillas,
a quienes me bautizaron eterna o luz inolvidable.
Por alguna razón sonríen.
Es que ellos no saben del poderoso cataclismo
que empieza a trepidar en mis entrañas.
Ellos no saben que sólo son
un pedacito marchito de pasado,
son un antaño terremoto
que hoy llega a humedecer la costa de mis ojos
y me somete a la confusión de la arena.
No les he dicho que soy la sombra bajo el cuerpo del ciruelo
ni que la corriente los recicla como una pena infinita.
Flotan, sobreviven, se alimentan de mi retorno;
.............................y soy el tronco que sigue braceando
.............................para llegar a la penuria absoluta
.............................que un día se agazapó
.............................en la continuidad de mis herencias.
II.
Este es el mismo columpio,
tiene mis pretéritas alturas
y la agilidad aérea
de una camada de golondrinas;
pero ya no sostiene mis sueños
con la misma tenacidad.
Ahora, el alto vuelo llega a la tristeza
de quien no está para empujarlo,
de quien crece a su lado
fantasmagórico y real-
en un entreverado ramaje.
Su sombra es el relámpago blanquísimo
del momento que desapareció
en la boca de la eternidad
y me irrumpe una agonía inalterable
mientras la luminiscencia se esfuma
del otro lado de la casa apagada.
Me cierro con las flores,
me exhumo por dentro,
me refugio en el lugar
que un día me atestiguó diminuta.
Todo el futuro es pupila en este rincón.
El columpio seguirá siendo soledad,
y el canto desconocido que trepe a sus cadenas
será la piel y el estómago de las edades
que tejen lágrimas en las pestañas del tiempo.
Imágenes: ©2010 Ana Belén Cardinali
Pequeña aclaración: Aparentemente, la palabra vénicas -relativa a las venas- no existe. Pero debería existir, porque es hermosa..
I.
Aquí, bajo este pasto verde
que tienta con su aliento
a la ciudad perdida de mis pies,
a cien metros de profundidad
donde los muertos conversan con gusanos,
corre un río con la ferocidad destructiva
de un incendio forestal;
y se propaga sigiloso
por las raíces vénicas del olvido
y es anatómico del mutismo
y del ruido de todos los pájaros
que aturden hasta la nostalgia más sorda.
Aquí donde germinaron mis ancestros
ya no hay gente con nombre de vejez
y no hay niños con nombre de infancia.
Todo se llama niebla aguerrida,
y hay que guarecerse
en una cueva de salvajismos retóricos,
justo en el fondo del miedo a la tormenta.
Aquí donde el jardín florece sobre sí mismo
y el pesado sol de la siesta
se acurruca en el asfalto y asciende.
Aquí donde todo es enredadera
y gajo temporal y pétalo que cae,
corre un río bajo el verde luminoso
que un día fue semilla
en las manos de mi abuelo,
un río que también es verbo.
Un río azul, rojo y amarillo
y todos los colores que son historia.
La tierra tiene la voz de mi madre,
las nubes son el abrazo de mi padre
y el silencio que no es silencio
tiene el mismo ritmo de las cosas al nacer.
Pero también es muerte.
En este interior pretencioso
se cierra la puerta y se fuma oscuridad;
y aún es todo movimiento.
Tengo en mí la totalidad de las personas
que alguna vez flanquearon mis costillas,
a quienes me bautizaron eterna o luz inolvidable.
Por alguna razón sonríen.
Es que ellos no saben del poderoso cataclismo
que empieza a trepidar en mis entrañas.
Ellos no saben que sólo son
un pedacito marchito de pasado,
son un antaño terremoto
que hoy llega a humedecer la costa de mis ojos
y me somete a la confusión de la arena.
No les he dicho que soy la sombra bajo el cuerpo del ciruelo
ni que la corriente los recicla como una pena infinita.
Flotan, sobreviven, se alimentan de mi retorno;
.............................y soy el tronco que sigue braceando
.............................para llegar a la penuria absoluta
.............................que un día se agazapó
.............................en la continuidad de mis herencias.
II.
Este es el mismo columpio,
tiene mis pretéritas alturas
y la agilidad aérea
de una camada de golondrinas;
pero ya no sostiene mis sueños
con la misma tenacidad.
Ahora, el alto vuelo llega a la tristeza
de quien no está para empujarlo,
de quien crece a su lado
fantasmagórico y real-
en un entreverado ramaje.
Su sombra es el relámpago blanquísimo
del momento que desapareció
en la boca de la eternidad
y me irrumpe una agonía inalterable
mientras la luminiscencia se esfuma
del otro lado de la casa apagada.
Me cierro con las flores,
me exhumo por dentro,
me refugio en el lugar
que un día me atestiguó diminuta.
Todo el futuro es pupila en este rincón.
El columpio seguirá siendo soledad,
y el canto desconocido que trepe a sus cadenas
será la piel y el estómago de las edades
que tejen lágrimas en las pestañas del tiempo.
Imágenes: ©2010 Ana Belén Cardinali
Pequeña aclaración: Aparentemente, la palabra vénicas -relativa a las venas- no existe. Pero debería existir, porque es hermosa..
:: Muchas gracias marea. Que lindo que te haya gustado este poemita