Andrea Agredo
Poeta recién llegado
Te quiero más de lo que podrías imaginarte, más de lo apropiado
Con lo que alguna vez el destino preparo para mi, y que en su jugada te encontraría.
Te quiero por encima de mis errores, mis problemas y la realidad misma.
Sin saber que podría pasar con este fragmento, sin deducir las bases de la verdad y amor. Lo que nunca podríamos reflejar con un beso.
Te quiero desconociendo la probabilidad de que podre vivir mañana, sin creer en Dios, sin besarte.
Sin saber interpretarte, sin comprender una sola palabra de tu boca, te quiero sin dificultades.
¡Y es que te quiero!
Con mis depresiones, trastornos mentales, celos enfermizos, cambios de ánimo te quiero con todo lo que he aprendido estos años y lo que soy ahora.
Te quiero, anhelando que haya vida después de la muerte y que nuestro amor sea eterno.
Con la sensación que la parte más macabra de mi espíritu, de mi ser aun no tienen respuestas claves.
Pero lo cierto es que para quererte, el tiempo no corre como deber ir siempre, cada vez corre más lento y podrás ver que mi alma aun no envejece y mi afecto por ti sigue pendiente.
Te quiero con este amor tan fundamental que desconoce cómo debe quererte.
Que ignora la belleza santa de cómo quererte ¡Porque no se cómo quererte!
Pero te quiero durante mi tiempo de vida y después de mi fría muerte.
Mientras haya alojamiento en tus ojos, estancia en tus labios y me esperes en el nacimiento de este amor.
Te quiero, como nadie más sabrá a querer a una persona, sin valores materiales y sin importarme que me pudiera pasar mañana. Solamente interesándome en vos.
Te quiero como cualquiera no podría quererte.
Con lo que alguna vez el destino preparo para mi, y que en su jugada te encontraría.
Te quiero por encima de mis errores, mis problemas y la realidad misma.
Sin saber que podría pasar con este fragmento, sin deducir las bases de la verdad y amor. Lo que nunca podríamos reflejar con un beso.
Te quiero desconociendo la probabilidad de que podre vivir mañana, sin creer en Dios, sin besarte.
Sin saber interpretarte, sin comprender una sola palabra de tu boca, te quiero sin dificultades.
¡Y es que te quiero!
Con mis depresiones, trastornos mentales, celos enfermizos, cambios de ánimo te quiero con todo lo que he aprendido estos años y lo que soy ahora.
Te quiero, anhelando que haya vida después de la muerte y que nuestro amor sea eterno.
Con la sensación que la parte más macabra de mi espíritu, de mi ser aun no tienen respuestas claves.
Pero lo cierto es que para quererte, el tiempo no corre como deber ir siempre, cada vez corre más lento y podrás ver que mi alma aun no envejece y mi afecto por ti sigue pendiente.
Te quiero con este amor tan fundamental que desconoce cómo debe quererte.
Que ignora la belleza santa de cómo quererte ¡Porque no se cómo quererte!
Pero te quiero durante mi tiempo de vida y después de mi fría muerte.
Mientras haya alojamiento en tus ojos, estancia en tus labios y me esperes en el nacimiento de este amor.
Te quiero, como nadie más sabrá a querer a una persona, sin valores materiales y sin importarme que me pudiera pasar mañana. Solamente interesándome en vos.
Te quiero como cualquiera no podría quererte.
Última edición: