Jeison
Poeta fiel al portal
............................................................A Christian Lozano
Nos hablará de nuevo la distancia
bajo los ecos del amor furtivo,
en ti, quizá, gruñendo de inconstancia
y en mi pecho indicándome que vivo.
Mas sólo así, activo
el rostro del recuerdo
cuando lloro y me muerdo
y vuelvo a recordar lo que tenía
como en un vuelo altivo de gaviotas
que caen y se mecen todo el día
ya fastidiadas por sus alas rotas.
Siempre, siempre volviendo en la partida
y trayendo a mi lado lo indecente.
¿Es acaso la hora de la vida
aquella que transcurre lentamente,
indefinidamente?
De ninguna manera,
de ninguna manera.
Sería, en mejor caso, la ternura
que emanan los relojes al besarse,
al darle tiempo al tiempo, y hermosura
a aquello que en verdad debiera darse.
Y por tanto, mi anhelo, ensimismado,
víctima de la muerte que me ha vuelto,
sucumbe por la orilla su legado
hasta hoy, que de un soplo le he devuelto.
Y ya un poco disuelto,
mi corazón divisa
a lo lejos tu risa
que se esparce alejada de la gloria,
del eco, del ardor fundido en hielo
y recuerdos remotos sin memoria,
sólo aquí, donde yace un nuevo cielo.
bajo los ecos del amor furtivo,
en ti, quizá, gruñendo de inconstancia
y en mi pecho indicándome que vivo.
Mas sólo así, activo
el rostro del recuerdo
cuando lloro y me muerdo
y vuelvo a recordar lo que tenía
como en un vuelo altivo de gaviotas
que caen y se mecen todo el día
ya fastidiadas por sus alas rotas.
Siempre, siempre volviendo en la partida
y trayendo a mi lado lo indecente.
¿Es acaso la hora de la vida
aquella que transcurre lentamente,
indefinidamente?
De ninguna manera,
de ninguna manera.
Sería, en mejor caso, la ternura
que emanan los relojes al besarse,
al darle tiempo al tiempo, y hermosura
a aquello que en verdad debiera darse.
Y por tanto, mi anhelo, ensimismado,
víctima de la muerte que me ha vuelto,
sucumbe por la orilla su legado
hasta hoy, que de un soplo le he devuelto.
Y ya un poco disuelto,
mi corazón divisa
a lo lejos tu risa
que se esparce alejada de la gloria,
del eco, del ardor fundido en hielo
y recuerdos remotos sin memoria,
sólo aquí, donde yace un nuevo cielo.
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