Súbdito
Me subyugas poderosamente cada noche,
látigos de seda son tus brazos rodeándome,
suave golosina, mis besos en tu boca
Enredos ardientes, dos cuerpos incandescentes.
Chorro y rosa en rígido elemento emergiendo
Atrapándonos en emociones generosas,
cantos de grillo la música de compañía;
las indumentarias dejan de ser fiel trinchera.
Piernas entrelazadas, un delirio mágico
Vertiente exquisita en el confite de un cerezo;
camino espléndido en ruta al fértil plenilunio.
Yace ansioso tu súbdito recuperándose,
apetito de imagen primeriza el contacto
Deseo multiplicador para un nuevo viaje.
Ramiro Deladanza