coral
Una dama muy querida en esta casa.
Hoy murió José Manuel
¡Mandémosle muchas coronas
de frescas flores blancas!
para que adornen toda
para que adornen toda
su estancia enlutada.
Bañemos con nuestro llanto
su féretro y con cantos tristes
acompañemos su cuerpo,
hasta aquel campo santo...
Donde se entierran a los
que ya partieron.
¡Que cada lagrima mojando
tu helado cuerpo! Sirva como
agua de vida, para no dejar partir
a otras almas sin decir
¡cuanto las queremos!...
¡Yo te amo José Manuel!
y no porque en tu lecho
yaces muerto, te amo
¡por tu ternura y por dar tu
gran amor con dulzura!
¡Porque llegaste ha ser hombre
guardando un alma noble y pura!
¡Te amo por tu silencio.
guardando bien tu amargura
para que tu abnegada madre
no viera cuanto sufrías!
Te amo tan silencioso.
Te veo besar a tus primos
repartiendo tu gran amor,
¡como sabiendo de siempre
que era corto tu destino!
Hoy llora mi alma porque,
nadie estaba al lado de tu cuerpo
¡cuando está señora infame
te arrebató la vida del pecho!
¡le pido a mi Dios del cielo!
¡que se apiade de tu espíritu!
¡y te de un merecido descanso eterno
y si no fuiste feliz en esta tierra,
seas muy feliz en el cielo!
Con lagrimas de mis ojos te dedico
estos tristes versos .Mi querido
José Manuel.
Bañemos con nuestro llanto
su féretro y con cantos tristes
acompañemos su cuerpo,
hasta aquel campo santo...
Donde se entierran a los
que ya partieron.
¡Que cada lagrima mojando
tu helado cuerpo! Sirva como
agua de vida, para no dejar partir
a otras almas sin decir
¡cuanto las queremos!...
¡Yo te amo José Manuel!
y no porque en tu lecho
yaces muerto, te amo
¡por tu ternura y por dar tu
gran amor con dulzura!
¡Porque llegaste ha ser hombre
guardando un alma noble y pura!
¡Te amo por tu silencio.
guardando bien tu amargura
para que tu abnegada madre
no viera cuanto sufrías!
Te amo tan silencioso.
Te veo besar a tus primos
repartiendo tu gran amor,
¡como sabiendo de siempre
que era corto tu destino!
Hoy llora mi alma porque,
nadie estaba al lado de tu cuerpo
¡cuando está señora infame
te arrebató la vida del pecho!
¡le pido a mi Dios del cielo!
¡que se apiade de tu espíritu!
¡y te de un merecido descanso eterno
y si no fuiste feliz en esta tierra,
seas muy feliz en el cielo!
Con lagrimas de mis ojos te dedico
estos tristes versos .Mi querido
José Manuel.
Prudencia Arenas.
Octubre 8.
Octubre 8.
Última edición:
::