Amiga Dilia: «... de este consejo te pido: Que seas un ser muy social»: este es el verso clave / tesis / de tu poema. A este ser social, politizado y comprometido, cuando es aprendido por la juventud, lo temen los gobiernos más que a ninguna cosa...
Los grandes estudiosos del tema de la epidemia de la narcoadicción y las pandillas en los EE.UU., han descubierto que el crecimiento de las pandillas y drogas ha sido criminalmente inducido por las agencias de inteligencia en momento críticos del desarrollo cualitativo y cuantitativo de la consciencia social y la militancia juvenil en los movimientos progresistas y estudiantiles.
Hay un libro titulado «Perón and Cocaine Politics» de Robert Reed que da detalles de los vínculos entre la the CIA, los escuadrones de la muerte, los principales carteles de cocaína y la conexión de EE.UU, con los exiliados NAZIs en la tarea de derrocar, intervenir y acabar, con gobiernos y movimientos de izquierda, alrededor del mundo.
Esto la CIA lo hacía desde los '50 en verdad. Y, desde la Vietnam War la «CIA has been at the forefront of heroin trafficking». El problema de las drogas, inducido para poner de rodillas y destruir la comunidad negra en los EE.UU., desde su propio centro, ha sido peor en su maldad que la esclavitud misma. «The drug war today is also much more cruel on afro-americans than the slavery».
Así, por ejemplo, en los años '60, al surgir el Movimiento de Derechos Civiles afroamericano y el Movimiento similar entre los nativo-americanos, movimientos pacifistas, anti-Vietnam War, ecologistas, estudiantesm jóvenes chicanos y puertorriqueños, etc. que habrían acelerado grandes cambios en los EE.UU., mayor justicia social, estas agencias de inteligencia promovieron la droga, intervinieron grupos estudiantiles, organizaciones de acción política y comunidades, inclusive pandillas negras y latinas, y vendieron drogas en sus barrios.
El propósito era rivalizar a las minorías, desorientar especialmente a sus jóvenes, neutralizarlas para que el vicio las alejara de la participación política, la meta de educarse, la meta de su unidad armoniosa. Al vender drogas se criminalizan, NO VOTAN, se matan entre ellas, acusándose mutuamente de traición, o competencia en la venta de drogas, territorializándose en ghettos urbanos, y mira hoy cómo van matándose entre unos y otros.
La policía entonces justificaría su acción de encarcelar, fichar, desacreditar y condenar... en EEUU la mitad de los jóvenes y adultos negros está en la cárcel; sus hijos, sin ellos como guías. Sus mujeres, jefas solas de familia, en Welfare o en el empleo, que quita horas de supervisión y nutrición maternal y afectiva para sus hijos. El niño solo, sin supervisión, deserta la escuela, no tiene motivaciones elevadas, y se une a las pandillas. Esto es un círculo vicioso, típico de un capitalismo barato, sin misión social.
Cuando era Fiscal General de la Nación, a Janet Reno se pedía una investigación sobre la Central Intelligence's Agency (CIA) porque había conocimiento de que ésta y sus agentes pagados de la Contra Nicaraguense estaban vendiendo cocaina entre las pandillas de los suburbios de Los Angeles para financiar la contrarrevolución para destronar el gobierno sandinista en los 1980s. Hay muchos libros escritos sobre ésto.
Lo mismo sucedió en los mediados del '6O y '70 con las pandillas Cripps & Bloods, que nacieron como grupos solidarios a las Panteras Negras y los crímenes impunes de negros por blancos racistas.
La droga fue una estratema divisora, anestesiadora, criminalizadora, alienadora contra la juventud, que con música de rock, de pacifismo y canción de protesta, elevaba sus niveles de conocimiento político e ideológico, en la década del activismo estudiantil y los Derechos Civiles para el negro y el chicano... La mariguana, la heroína y la coca, fue vendida y promocionada por grupos conectados por el FBI / la CIA / y otras fuentes del aparato político-policíaco, pagados por el Pentágono... Hicieron eso para acabar con los hippies y la Nueva Izquierda norteamericana.
En la actualidad, pandillas y drogadicción son epidémicas. El Centro Nacional de Pandillas Juveniles calcula que más de 750.000 jóvenes marginales aterran los barrios estadounidenses. En California hay más de 365,000, de los que 100.000 están en el condado de Los Angeles. Pero el número se quedó corto... En tan sólo la ciudad de Los Angeles, hay 200.000 pandilleros.
«El Imperio norteamericano que hoy sufre el efecto boomerang de estas pandillas, fue quien las procreó con la marginación, las drogas distribuidas por la redes de la CIA, y una sociedad de consumo criminal que destruyó sus identidades y sus lazos afectivos con la sociedad», dice en un recorte de artículo que leí, publicado en 2005.
http://www.serendipity.li/cia.html
saludos,
carlos