daniel amaya
Poeta fiel al portal
Por dentro nos mira un niño,
dulce dentro del fuego
en las páginas ardientes,
llenando los cristales con su agua pura
perdonando, aglomerando virtudes;
por dentro nos mira,
sus ojos de cielo concilian arcos y flechas.
Por dentro los ojos de un niño crecen,
se enciende la luz,
es la luz que enciende al
como volcanes imitando al corazón;
nos mira a esa distancia sublime,
él es sublime.
Ángel , !oh la humanidad!
sus cabellos castaño levanta espigas y girasol.
Parte de mi ser,
astilla de mi tronco,
arrojas calma a mis heridas,
desapareces el dolor,
te amo con todo mi ser,
te amo porque tú eres el sentido de todas las cosas.
En el intocable oculto
detrás de los anteojos carne,
donde se combinan la sangre y la esencia
se descifra la clave oculta en las miradas,
en el rompecabezas que divide al alma.
Adentro una criatura nos ve
declarando paz en tiempos de guerras,
el más grande de los tesoros
sentado en la silla del destino,
porque todo comienza con una silla
blanca, libre, suave y sutil,
todos esperamos en esa silla
hasta que la lumbre cambie...
Pero amor mío
cansados de esperar el sentido,
cansados de enmarañar lo vivido
adentro canta y vuela como una guitarra
y es nuestro nuevo encendido,
él es la estrella que seguimos
y es el sentido de todas las cosas.
dulce dentro del fuego
en las páginas ardientes,
llenando los cristales con su agua pura
perdonando, aglomerando virtudes;
por dentro nos mira,
sus ojos de cielo concilian arcos y flechas.
Por dentro los ojos de un niño crecen,
se enciende la luz,
es la luz que enciende al
como volcanes imitando al corazón;
nos mira a esa distancia sublime,
él es sublime.
Ángel , !oh la humanidad!
sus cabellos castaño levanta espigas y girasol.
Parte de mi ser,
astilla de mi tronco,
arrojas calma a mis heridas,
desapareces el dolor,
te amo con todo mi ser,
te amo porque tú eres el sentido de todas las cosas.
En el intocable oculto
detrás de los anteojos carne,
donde se combinan la sangre y la esencia
se descifra la clave oculta en las miradas,
en el rompecabezas que divide al alma.
Adentro una criatura nos ve
declarando paz en tiempos de guerras,
el más grande de los tesoros
sentado en la silla del destino,
porque todo comienza con una silla
blanca, libre, suave y sutil,
todos esperamos en esa silla
hasta que la lumbre cambie...
Pero amor mío
cansados de esperar el sentido,
cansados de enmarañar lo vivido
adentro canta y vuela como una guitarra
y es nuestro nuevo encendido,
él es la estrella que seguimos
y es el sentido de todas las cosas.
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