lee
Poeta fiel al portal
Corren en el plasma de Cronos,
acercan y alejan
el rastrojo de la vida:
rostros,
manos,
sombras,
estaciones.
Como el río
se llevan todo
bajando cada noche mi caudal.
Volátiles sin la esencia natural macabra
que llevo dentro-
incendian y apagan-
rastros,
lechos,
infantes,
gametos.
Su pasión es la del infinito
divertidas a jugar
viven
(causa y efecto se funden en sus espacios)
y se esconden en cuerpos desnudos, frágiles
y temblorosos que maduran el oseo blanco del panteón
Cabalgan dentro la circunferencia
sin encontrar final,
uniendo cada fragmento de sol y luna:
días,
noches,
anos,
agrandan ese frío
metálico de sus catalinas naturales
que me constituyen
y vuelven mas carnal mi aspecto.
No son mis fragmentos los que se encuentran allí,
son fracciones de estación las que se anidan hasta madurar y encontrarme:
creando en mis agujas internas siempre fracaso
en el acelerado ritmo continuo y biológico.
Hablan sin voz
eco dentro, eco fuera,
en sus espacios malditos se hacen jueces
calamidad de deseo, e infantiles:
frases,
voces,
canciones:
Todo cuenta
su circunferencia,
todo crece y late en ellas.
Esferas vitales
esferas lactantes que se alimentan
de nuestros momentos
en el intimo de tus pechos.
<<Muere corazón
y deja que el negro de tus hematomas
descanse victorioso sobre mi inercia moral>>
El trueno mora en ellas,
la lluvia las baña,
el fuego las calienta.
Que diversa y sublime su anatomia
en la que excavamos moradas pasajeras.
Somos reptiles en su campo,
a merced de sus segundos
arrastrándonos
en la vía de la miseria que crece,
y finalmente el hombre se hace
y se arrastra por otras vías
Sin genero que genera y olvida,
sin amor ni odio,
sin voz ni tacto.
Sin embargo
cada
noche me hielan,
cada
noche murmullan,
cada
noche callan.
!Cada
noche se marchan y vuelven
a recoger los restos del diamante nocturno
para volverlo a crear,
siempre con ese sabor a cuchillos entre mis dientes!
Y las estaciones colman los ciclos con ellas,
como piedras de una catacumba
que un día termina por cerrarnos.
Y permanecen inmutables
ese brillo y la centella del rocío
que a lo lejos se ve en su titilar,
su bordo que sacia la mañana
y su exhalar cuando calienta el sol.
Quien depreda al hombre?
Soles ,
lunas,
noches
llenas de números repetitivos que nos menguan,
repiten cada día
todo distinto
en el deja vu que cotidiamnamente me envejece.
Todo cambia y ellas se vuelven implacables
!me cambiaron las sonrisas efimeras de ayer!
!inflaman todo!
ahogan mi voz, y me detienen en la hoguera perenne
que incendian mis ojos.
acercan y alejan
el rastrojo de la vida:
rostros,
manos,
sombras,
estaciones.
Como el río
se llevan todo
bajando cada noche mi caudal.
Volátiles sin la esencia natural macabra
que llevo dentro-
incendian y apagan-
rastros,
lechos,
infantes,
gametos.
Su pasión es la del infinito
divertidas a jugar
viven
(causa y efecto se funden en sus espacios)
y se esconden en cuerpos desnudos, frágiles
y temblorosos que maduran el oseo blanco del panteón
Cabalgan dentro la circunferencia
sin encontrar final,
uniendo cada fragmento de sol y luna:
días,
noches,
anos,
agrandan ese frío
metálico de sus catalinas naturales
que me constituyen
y vuelven mas carnal mi aspecto.
No son mis fragmentos los que se encuentran allí,
son fracciones de estación las que se anidan hasta madurar y encontrarme:
creando en mis agujas internas siempre fracaso
en el acelerado ritmo continuo y biológico.
Hablan sin voz
eco dentro, eco fuera,
en sus espacios malditos se hacen jueces
calamidad de deseo, e infantiles:
frases,
voces,
canciones:
Todo cuenta
su circunferencia,
todo crece y late en ellas.
Esferas vitales
esferas lactantes que se alimentan
de nuestros momentos
en el intimo de tus pechos.
<<Muere corazón
y deja que el negro de tus hematomas
descanse victorioso sobre mi inercia moral>>
El trueno mora en ellas,
la lluvia las baña,
el fuego las calienta.
Que diversa y sublime su anatomia
en la que excavamos moradas pasajeras.
Somos reptiles en su campo,
a merced de sus segundos
arrastrándonos
en la vía de la miseria que crece,
y finalmente el hombre se hace
y se arrastra por otras vías
Sin genero que genera y olvida,
sin amor ni odio,
sin voz ni tacto.
Sin embargo
cada
noche me hielan,
cada
noche murmullan,
cada
noche callan.
!Cada
noche se marchan y vuelven
a recoger los restos del diamante nocturno
para volverlo a crear,
siempre con ese sabor a cuchillos entre mis dientes!
Y las estaciones colman los ciclos con ellas,
como piedras de una catacumba
que un día termina por cerrarnos.
Y permanecen inmutables
ese brillo y la centella del rocío
que a lo lejos se ve en su titilar,
su bordo que sacia la mañana
y su exhalar cuando calienta el sol.
Quien depreda al hombre?
Soles ,
lunas,
noches
llenas de números repetitivos que nos menguan,
repiten cada día
todo distinto
en el deja vu que cotidiamnamente me envejece.
Todo cambia y ellas se vuelven implacables
!me cambiaron las sonrisas efimeras de ayer!
!inflaman todo!
ahogan mi voz, y me detienen en la hoguera perenne
que incendian mis ojos.
Última edición: