Jeison
Poeta fiel al portal
Después de los tazones de café, el pan y el chocolate,
después de un tiempo suficiente para meditar,
entre la puerta abierta del pasillo
y el dudoso rozar de las guirnaldas,
a media vista, a penas, paralicé mi brazo entre la sombra
Y sentí miedo.
Puedo permanecer así durante un siglo dije.
Y dando media vuelta cerré los ojos hasta quedar dormido.
¿Cuántos siglos tiene un año?
Perdón ¿Cuántos años tiene un siglo?
Los objetos pequeños y las cosas medianas
estén acaso unidas por las cosas enormes.
Y las cosas enormes, sin pensarlo,
pertenezcan de lleno a las cosas pequeñas y medianas.
Así un año, un milenio, siglo o era
estarán comedidos al pasar del segundo,
y el segundo, impetuoso,
estará comedido al transcurso del tiempo.
Mas nosotros, volviendo a caminar descalzos
por los talleres de la imaginación,
agitaremos una y otra vez la bandera del júbilo.
Pero, antes, escúchame;
habrá que mantener los brazos bien arriba
hasta que el sol perdone la vejez
y vuelva nuevamente la juventud a abrir sobre nosotros.
Estoy cansado.
Siento caer mi dentadura mientras respiro
volviendo a levantarse por terror,
en medio de la fosa en donde ahora yazco
sin esperanza alguna, sin sueños qué soñar
ni tiempos qué esperar,
lleno de toda mugre, mofas en la pared
y caminos repletos de alfileres hasta mi muerte.
Y fui viejo, fui viejo esperando ser joven.
después de un tiempo suficiente para meditar,
entre la puerta abierta del pasillo
y el dudoso rozar de las guirnaldas,
a media vista, a penas, paralicé mi brazo entre la sombra
Y sentí miedo.
Puedo permanecer así durante un siglo dije.
Y dando media vuelta cerré los ojos hasta quedar dormido.
¿Cuántos siglos tiene un año?
Perdón ¿Cuántos años tiene un siglo?
Los objetos pequeños y las cosas medianas
estén acaso unidas por las cosas enormes.
Y las cosas enormes, sin pensarlo,
pertenezcan de lleno a las cosas pequeñas y medianas.
Así un año, un milenio, siglo o era
estarán comedidos al pasar del segundo,
y el segundo, impetuoso,
estará comedido al transcurso del tiempo.
Mas nosotros, volviendo a caminar descalzos
por los talleres de la imaginación,
agitaremos una y otra vez la bandera del júbilo.
Pero, antes, escúchame;
habrá que mantener los brazos bien arriba
hasta que el sol perdone la vejez
y vuelva nuevamente la juventud a abrir sobre nosotros.
Estoy cansado.
Siento caer mi dentadura mientras respiro
volviendo a levantarse por terror,
en medio de la fosa en donde ahora yazco
sin esperanza alguna, sin sueños qué soñar
ni tiempos qué esperar,
lleno de toda mugre, mofas en la pared
y caminos repletos de alfileres hasta mi muerte.
Y fui viejo, fui viejo esperando ser joven.
[MUSICA]http://www.goear.com/listen/61364fd/carresse-sur-locean-les-choristesbruno-coulais[/MUSICA]
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